Confinada confiesa un asesinato
Ivis Cordero Flores se declaró culpable ayer de participar en el asesinato de una confinada en la Cárcel de Mujeres de Vega Alta el 30 de octubre de 2005.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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Por este crimen ya resultaron convictas la llamada matricida de Aguada, Lilliam Medina Hernández, y la también reclusa Ana Rivera Ruiz.
Cordero Flores, quien se convirtió en testigo del pueblo, hizo alegación de culpabilidad por un cargo de asesinato atenuado, que se considera delito grave de tercer grado, y fue referida a informe presentencia con miras a una probatoria.
El juez superior de Bayamón, Miguel Fabre Ramírez, acogió el alegato de culpa y fijó la vista de sentencia para el 28 de marzo próximo.
El delito de asesinato atenuado conlleva una pena que va desde tres años y un día hasta ocho años de prisión.
La fiscal Ivonne Pabón Vega dijo que si Cordero Flores cualifica podría beneficiarse de una sentencia suspendida porque fue una pieza clave en el esclarecimiento del caso.
“Si no hubiera sido por ella el crimen no se hubiera esclarecido”, dijo la fiscal.
El pasado 30 de enero, Medina Hernández y Rivera Ruiz, ambas de 21 años, se declararon culpables de estrangular a la confinada Wilmarta Mausilla Vázquez antes de someterse a juicio. Lo hicieron a cambio de que se les reclasificara un cargo de asesinato en primer grado a la modalidad de segundo grado.
El juez Manuel Bravo Gatell sentenció a Medina Hernández a 25 años de prisión y a Rivera Ruiz le impuso una sentencia de 20 años de cárcel.
Medina Hernández también tiene que cumplir el remanente de una pena de 10 años que se le impuso por una infracción a la Ley de Armas en el caso del crimen de su mamá en Aguada.
Al momento de los hechos, Cordero Flores también estaba presa y en la vista preliminar declaró que vio cuando las convictas amarraron de pies y manos a Mausilla Vázquez en una celda vacía y la asfixiaron con los cordones de unos tenis. Después, la arrastraron al área de las duchas y la colgaron con unas sábanas para que pareciera un suicidio. Según la testigo, Lilliam y Wilmarta discutían porque Medina reclamaba el liderato de la sección.

