Esta es la historia de Pedrito y Miguelito, unos perros que vivieron mucho tiempo bajo el cuidado de una persona sin hogar que se desbordó de amor para los cachorros mientras fueron sus acompañantes en días de intenso sol o de copiosa lluvia.

El deambulante y los perritos vagaban cerca del área comercial de Hato Tejas, en Bayamón, donde eran reconocidos por transeúntes que recorrían la ruta.  Una vez caía la tarde, el trío se trasladaba a las inmediaciones de un restaurante de comida rápida donde, los días de suerte, eran alimentados por personas compasivas que les ofrecían alimentos. Cuando no encontraban una mano amiga, tanto el hombre como Pedrito y Miguelito aliviaban su hambre comiendo las sobras de pollo que arrojaban a la basura los clientes del lugar.

En variadas ocasiones, una rescatista de animales que suele alimentar a perros en la calle se daba la vuelta por la zona y les ofrecía a los animalitos comida enlatada. El hombre, que padecía de sus facultades mentales, algunas veces también comía del alimento de los canes.

Hace unas seis semanas la rescatista vio a Pedrito y a Miguelito rondando solos el área que estaban acostumbrados a recorrer con su fiel amigo. Curiosa, indagó para saber qué había ocurrido con el indigente que por muchos años fue su cuidador. Entonces supo que el hombre había fallecido.

Tras el trágico desenlace del hombre y notando en la mirada de los perritos la desolación en la que quedaron la mujer cogió a los animalitos y los llevó a la organización OBRA, un lugar fundado hace seis años por Giselle Colón, quien dedica su tiempo a rescatar animales maltratados o abandonados y -mientras reciben cuidados veterinarios- les busca un hogar temporero (Foster Home) en lo que se les identifica un hogar estable.

“El caso de Pedrito y Miguelito es uno de los más tristes que hemos tenido en OBRA. En el caso de Pedrito se trata de un perrito que cuando lo rescatamos tenía muchas masas. Creíamos que era cáncer pero resultaron ser heridas de ataques de otros perros. Tenía infecciones internas y hubo que operarlo. De hecho, todavía está en antibiótico”, explicó Colón.

Los perros Miguelito y Pedrito fueron rescatados luego que muriera su amo, un deambulante del área de Bayamón.

Dijo que Pedrito -quien tiene un pelaje marrón y negro- además de tener secuelas físicas, presenta también daño emocional. “Sufrió mucho la muerte del señor que lo cuidaba. El deambulante murió y para él fue como sacarle a alguien de su equipo. Entonces, para Pedrito separarse de Miguelito podría ser mortal. Si los separo, se muere porque lo hemos hecho para fines de su recuperación física y no deja de llorar”, explicó Giselle.

En este momento, según la rescatista, los perros se encuentran en el proceso de “boarding”, lo que significa que la organización está pagando por el cuido de ambos. Y aunque Miguelito está recuperado y listo para ser adoptado, su amiguito Pedrito aún está en un proceso de rehabilitación.

“Nos va a tomar un par de meses en lo que se recupera… pero cuando eso ocurra nos gustaría conseguirles un buen Foster Home y, posteriormente, un “forever home”. Y, aunque el 90% de nuestros perros rescatados encuentran un hogar en Estados Unidos, quisiéramos conseguir para ellos un buen hogar aquí en Puerto Rico. Una familia con un gran compromiso y amor”, destacó.

Sostuvo que a través de OBRA desea concienciar sobre la importancia de los Foster Homes, pues ese hogar temporero es el primer paso para que los animales rescatados puedan reconectar su relación con los humanos y otros animales luego de pasar por momentos difíciles.

“Como el caso de Pedrito y Miguelito, tenemos muchos otros con finales felices. Ese es el caso de “Lucky” un perrito que estaba muerto en vida y abandonado en un residencial de Humacao”, expresó.

Sobre Lucky, dijo que luego de casi dos meses de recuperación -en el que sanaron unas heridas y un padecimiento de sarna en estado avanzado- finalmente se va con su familia adoptiva este sábado para Wisconsin. Anteriormente, estuvo en un hogar temporero “donde sanaron su alma y borraron la tristeza y el sufrimiento con el que llegó”.

Explicó que los “Foster Homes”, usualmente, acogen a los perros por un periodo de entre tres semanas a un mes y medio. “Se les provee comida y todo lo que necesitan hasta que el perrito puede viajar a su nuevo hogar. Digo viajar, porque en nuestro caso casi todos son adoptados por familias fuera de la isla”, manifestó.

Las familias interesadas en ser hogares temporeros deben saber trabajar con animales y si es posible tener una mascota que interactúe con el perrito que llegará. También es recomendable que pueda estar dentro del hogar, en lugar de un patio.

“Amor para los animales y disponibilidad de abrirles su hogar. Eso es todo lo que se necesita”, expresó Giselle quien luego del huracán María se dedicó a rescatar perros en Jayuya, uno de los pueblos más afectados por el ciclón. “Fueron más de 100 perros rescatados y de esos 50 fueron sacados de emergencia a Estados Unidos a través de Human Society”, indicó.

Otra manera de ayudar a OBRA es a través de Paypal por obrarescue@gmail.com o en ATH Móvil a través del 787-409-1901. También pueden enviar un cheque a nombre de OBRA al PO Box 9949 San Juan, PR 00908. Para encontrar más información sobre la organización en Facebook.