En el limbo maestros “excedentes”

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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Caguas. Hace varias semanas escucharon las medidas propuestas por el gobernador Luis Fortuño para paliar la crisis fiscal del Gobierno. Aquella noche de marzo no les pasó por la mente que semanas después chocarían con la dura realidad de que, tras años de dedicado servicio como educadores del sistema público de la Isla, podrían quedarse en la calle así, sin más.
Ésa es la historia de Edwin Román, Carlos Robles, maestro de educación física, y Ángel Rivera, educador de bellas artes, en la escuela Superior José Gautier Benítez de Caguas.
“Hace dos semanas la directora nos informó que habíamos sido declarados excedentes”, relató Román, quien lleva 18 años como maestro de educación física en la escuela cagüeña.
“Cuando escuché el mensaje del Gobernador me quedé un poco tranquilo porque se dijo que los maestros no estaban incluidos en la Ley 7. Pero ahora, indirectamente, nos la aplican porque seremos miles los excedentes y no sabemos cuántas plazas habrán en agosto”, agregó Robles, quien cuenta con dos maestrías en su resumé académico.
La incertidumbre del panorama en el Departamento de Educación que viven los agobia. Les preocupa principalmente si tendrán trabajo el año entrante y cómo se manejará el proceso de salida de maestros.
Los educadores dijeron que tendrán que esperar hasta que les notifiquen formalmente que han sido declarados excedentes, algo que fue confirmado por el presidente de la Federación de Maestros, Rafael Feliciano. Luego, esperarán por que les digan cuándo y cómo verificarán las plazas que están abiertas en Educación para el próximo año escolar, y entonces tendrán que competir con todos aquellos que estén en su misma situación por las posiciones vacantes.
Esto significa que como maestros de la región de Caguas podrían ir a parar a escuelas en pueblos tan distantes como Guayama y Salinas. O, en el peor de los casos, fuera de la región escolar, digamos que en Vieques.
“Yo trabajo donde sea. Si me tengo que ir a Vieques me voy a Vieques porque lo que quiero es trabajar”, agregó Román, con un cierto tono de resignación.
No obstante, el grupo de educadores destacó que ellos no son los únicos que se verán afectados por toda esa situación.
Puntualizaron en que el bienestar de los estudiantes se verá amenazado: primero, por el probable hacinamiento, y segundo, la falta de oportunidad que tendrán los alumnos de exponerse a otras áreas de la educación como lo son los deportes, la recreación, la nutrición, la música, las artes, aspectos tan valiosas para el desarrollo social.

