Le conceden probatoria por aclarar crimen

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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Ivis Cordero Flores fue sentenciada ayer a tres años y un día en probatoria por cooperar en el esclarecimiento del crimen de una confinada en la Cárcel de Mujeres de Vega Alta, el 30 de octubre de 2005, por lo cual fueron convictas la llamada matricida de Aguada, Lilliam Medina Hernández, y la también reclusa Ana Rivera Ruiz.
Cordero Flores, quien se convirtió en testigo del pueblo, declaró contra Medina y Rivera.
El juez superior de Bayamón Jesús Peluyera le dictó la sentencia suspendida que fue recomendada en el informe técnico sociopenal.
La joven hizo alegación de culpabilidad por un cargo de asesinato atenuado, que se considera delito grave de tercer grado y conlleva una pena que va desde 3 años y un día hasta 8 años de prisión.
La fiscal del caso, Ivonne Pabón Vega, afirmó que Cordero Flores fue una pieza clave en el esclarecimiento del caso.
“Si no hubiera sido por ella el crimen no se hubiera esclarecido”, dijo Pabón Vega, quien estuvo representada en la vista de sentencia por el fiscal Roberto Cruz Mena.
Como parte de las restricciones de la probatoria, Cordero Flores, de 21 años y quien cursó hasta el undécimo grado, tiene que mantenerse estudiando o gestionar empleo, continuar tratamiento para el uso de sustancias controladas y asistir a vista de seguimiento.
La joven estuvo asistida ayer por el abogado Carlos Ramos Pantojas, designado por el tribunal.
El pasado 30 de enero, Medina Hernández y Rivera Ruiz, ambas de 21 años, se declararon culpables de estrangular a la confinada Wilmarta Mausilla Vázquez antes de someterse a juicio a cambio de que se les reclasificara un cargo de asesinato en primer grado a la modalidad de segundo grado.
El juez Manuel Bravo Gatell sentenció a Medina Hernández a 25 años de prisión y a Rivera Ruiz le impuso una sentencia de 20 años de cárcel.
Medina Hernández también tiene que cumplir el remanente de una pena de 10 años que se le impuso por una infracción a la Ley de Armas en el caso del crimen de su mamá en Aguada.
Al momento de los hechos, Cordero Flores también estaba presa y en la vista preliminar declaró que vio cuando las convictas amarraron de pies y manos a Mausilla Vázquez en una celda vacía y la asfixiaron con los cordones de unos tenis.
Después la arrastraron al área de las duchas y la colgaron con unas sábanas para que pareciera un suicidio.
Según la testigo, Medina Hernández y Mausilla Vázquez discutían frecuentemente porque la primera llevaba más tiempo y tenía el liderato de la sección.
La testigo dijo que las acusadas planificaron matar a Wilmarta el 30 octubre de 2005.

