Con el paso del tiempo, más mujeres se han ido abriendo paso entre las filas de la Policía hasta llegar a ocupar altos puestos o posiciones directivas que antes solo ocupaban hombres. La clave para avanzar en ese universo tradicionalmente de dominio masculino, de acuerdo con tres oficiales que conversaron con Primera Hora, ha sido el respeto y trabajar duro para demostrar que las mujeres pueden hacer cualquier cosa que hagan los hombres.

“Mi carta de presentación es mi trabajo, lo que yo hago”, afirmó la teniente coronel Diana Crispín Reyes, comandante de área de Utuado y la única mujer actualmente al mando de un área policiaca.

“Hay que tener carácter al trabajar con muchos hombres”, sostuvo la inspectora Nilsa Bonilla Santos, directora auxiliar del Negociado de FURA (Fuerzas Unidas de Rápida Acción) y la única piloto de helicóptero de FURA en estos momentos.

“Tiene siempre que existir ese respeto, de ambas partes”, afirmó la sargento Karina Ojeda Erazo, directora de la división especializada en crímenes mayores, que es la que trabaja con casos de difícil esclarecimiento o aquellos que las divisiones de homicidios no logran resolver.

Inspectora Nitza Bonilla, directora auxiliar del Negociado de FURA y piloto, la teniente Karina Ojeda, directora de la división de crímenes y Coronel Diana Crispín, comandante de área de la policía de Utuado.
Inspectora Nitza Bonilla, directora auxiliar del Negociado de FURA y piloto, la teniente Karina Ojeda, directora de la división de crímenes y Coronel Diana Crispín, comandante de área de la policía de Utuado. (Teresa Canino Rivera)

Sin embargo, contrario a lo que pudiera pensarse por tratarse de una organización de amplia mayoría masculina, las oficiales coinciden en que no han vivido en la Policía discrimen por razón de sexo.

“Cuando tú entras a la Policía, si miras el balance entre hombres y mujeres, hay más hombres. Pero, ¿machista? Yo diría que no. Porque la presentación de uno es darse a respetar, la confianza y el respeto que uno le pueda a dar a los compañeros, y ese mismo respeto hacia uno. Y eso es lo que yo entiendo ha sido la clave del éxito”, opinó Crispín.

“Mucha gente dice que en la Policía hay machismo. Tal vez en el tiempo de antes, pudo haber sido así. Pero en estos momentos yo no te puedo decir que he sido marginada por ser mujer. Al contrario, con mis compañeros de trabajo hay respeto, hay comunicación”, insistió la teniente coronel.

“Ahí predominan los hombres, pero nunca tuve problemas de que no pudiera interactuar con los compañeros. No he tenido problemas con relación a machismo o que me hayan discriminado por eso. Obviamente, tiene siempre que existir ese respeto, de ambas partes, porque de igual forma nosotros tenemos también que respetarlos a ellos”, sostuvo la sargento Ojeda, aludiendo a las divisiones de drogas y homicidios donde se ha desempeñado.

En el caso de Bonilla, aunque fue “hace muchos años”, cuando comenzaba en la aviación y no era habitual ver una mujer piloto, sí recordó un suceso en particular en que alguien le hizo un comentario de rechazo explícito por ser mujer. Ocurrió en el cuartel general de la policía, en un ascensor. “Se montó un hombre, y me mira, se hecha a reír, y me dice, ‘¿usted es piloto? Sí. ¿De helicóptero? Sí. ¡Uy, yo con usted no me monto!’. Y yo le dije, ‘pues cobardes como usted yo no quiero en mi helicóptero’, y me salí del ascensor”.

La inspectora admitió que “uno a veces percibe un poco la resistencia, por uno ser mujer, de algunos compañeros. Cuando fui cogiendo cargos de jefa fue cuando más sentí un poquito eso”. Pero agregó que “he sabido manejarlo, les he dejado saber que soy una compañera más de trabajo que ha querido superarse dentro de la Policía, porque me gusta”.

La inspectora también es la directora auxiliar del Negociado de FURA.

Las tres oficiales tienen en común una pasión por su trabajo que las ha acompañado durante sus respectivas carreras.

Según relató Crispín, quien suma 30 años de servicio en la fuerza, “desde pequeña quise ser policía, y empecé como todo el mundo, llegando a la academia, pasando los exámenes, porque para llegar al rango de capitán tiene que ser a través de los exámenes”. Ya con el rango de capitán, le asignaron dirigir el Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) del área de Carolina, “y por el trabajo que hice” recibió un ascenso a inspectora. Posteriormente se convirtió en la primera mujer en dirigir el Negociado de Drogas, y hace unos dos años aceptó dirigir el área policiaca de Utuado.

Bonilla, la tercera mujer en convertirse en piloto de la Uniformada y quien suma 32 años de servicio, recordó que “entré a la Policía porque quería ser policía, de vocación. Me gradué y me enviaron a la unidad aérea. Allí mi trabajo era básico, retén, vigilancia. Pero me llamaron la atención los helicópteros. Pedí ir a unas orientaciones, me montaron, y dije, ‘yo quiero ser piloto, yo quiero combatir el crimen desde el helicóptero’”. Entonces tomó las clases de aviación y se hizo piloto de helicóptero, primero privado y luego comercial. Paralelamente, se montaba en los helicópteros como observadora táctica.

Luego de 18 años como piloto, haciendo misiones, mayormente en la unidad de Ponce, decidió que era el momento de “ascender”, y empezó a ganar grados poco a poco. “Fui la directora de la Unidad Aérea, la primera mujer en ese cargo. Luego me traen aquí a la oficina central a ser coordinadora de las unidades aéreas. Soy la jefa de las dos unidades aéreas. Y estando aquí sigo adquiriendo rango hasta que he llegado a ser la directora auxiliar de FURA, o sea, no nada más estoy en las aéreas, sino que tengo casi todas las unidades especializadas, SWAT, rescate, los buzos, las unidades marítimas, para seguir desarrollándome en la Policía”.

Ojeda recordó que “empecé aquí con 18 años, una nena, con mucha visión y mucho deseo de aprender. Pero contrario a mucha gente que habla negativo de la Policía, te puedo decir que en la Policía aprendes mucho. Ha sido una escuela, todos los días aprendes, del nuevo, del viejo, de las personas, de todo el mundo. Y si te apasiona ser policía, y ayudar a las personas, esta es la carrera que deberías de tomar”.

En sus en sus 21 años en la Uniformada, la sargento ha laborado en casos de drogas, como agente encubierta, con casos de prostitución, como investigadora de casos de asesinato, hasta que más recientemente se incorporó a la división especializada y, tras pasar exámenes de ascenso y lograr el rango de sargento, la dejaron al mando de la misma.

En esas décadas de labor, insisten todas, el trabajo duro, la perseverancia, el respeto y la empatía han sido claves para salir adelante y lidiar con las situaciones particulares de su posición.

Ojeda sostuvo que, al laborar con casos se asesinato, “siempre veo la situación de que uno tiene que ser empático con la persona, con las víctimas en estos casos, y los familiares. Y uno trata de darle, tal vez no tienen esa paz de que esa persona que murió regrese, pero tú le das paz en relación a explicarle qué pasó, cómo sucedió, o buscar a esas personas que llegaron a hacer este delito de matar a ese familiar de ellos. Cuando tú te pones en el lugar de ellos, uno trata siempre de dar el máximo para poder darles una explicación que por lo menos le dé un poco de paz. A veces es retante. Tú sientes, a uno le llega, porque tú ves como la familia a veces se desploma, o al pasar de la investigación que tú vas trabajando el caso, tú ves como esa familiar va sufriendo esa pérdida. Y sí, choca, choca”.

Crispín recordó que, en particular cuando estuvo al frente de la División de Drogas, la posición le exigió pasar por un riguroso proceso de ejercicios, “como cualquiera de los otros miembros. Y no fue fácil. Pero le demostré a cada una de las personas que yo podía. Me gané el respeto de ellos de esa forma, pasando mis ejercicios, pasando mi PT (entrenamiento). Y siempre que ellos tenían sus trabajos, sus allanamientos, yo estaba ahí con ellos. Porque si digo y mando algo, también estoy ahí”.

Bonilla aseveró que la labor de piloto en particular “no es fácil. Conlleva mucho estudio. Lo teórico y lo práctico te lo llevan a la par. Hay que estudiar mucho. En la aviación todo es por horas de vuelo. Y te tienes que mantener al día con las regulaciones, porque no es sacar una licencia y se quedó ahí. Hay unos adiestramientos que tienes que sacar recurrentes, para mantener la proficiencia”.

La teniente coronel Crispín añadió que el trabajo que hacen también requiere sacrificio y en ocasiones decisiones difíciles.

“Te diría, uno de los mayores sacrificios míos, yo no soy madre, porque decidí ser oficial de la Policía. A todas las compañeras que son madres las respeto mucho, porque tienen un rol de madre, y además de policía, y es sacrificado ambos roles. Pero yo decidí que, si quiero ser policía y llegar a donde he llegado, en un momento dado, dije tengo que tomar una decisión”, comentó.

Por otro lado, todas llevan con orgullo el hecho de haber servido de inspiración a otras mujeres.

“Muchas compañeras se me han acercado y me han dicho, ‘eres un ejemplo a seguir’. Y otras veces me preguntan, ‘¿cómo tú has hecho para estar dónde estás?’. Y explicó esto mismo, que tienes que ser sensible, que darte a respetar, y lo puedes lograr. Muchas veces me dicen, ‘tú eres mi inspiración, wao, yo quiero llegar donde tú llegas’. Y les digo, ‘pues lo puedes hacer’. O sea, abrimos puertas a cada una de esas personas. Mi mentora fue la comandante Wanda Rivera, que en paz descanse. Fue mi jefa, y fue mi ejemplo a seguir también”, sostuvo Crispín. “Se siente uno con orgullo que para otras personas uno sea el ejemplo a seguir de ellas”.

“Una compañera que trabajó en Ponce, que llegó allí como policía, sí me dijo que le serví de inspiración. Y se hizo piloto de la Policía. Actualmente renunció y se fue a Estados Unidos buscando otras oportunidades. Pero sí me lo llegó a expresar. Me dijo, ‘mire, de verdad que yo la admiro, yo estoy aquí por su trabajo”, recordó Bonilla.

Las tres oficiales también comparten el deseo de ver más mujeres en las filas de la Policía, sea en posiciones de mando, pilotando naves, o investigando crímenes, así que no escatiman en sus mensajes de aliento a cualquiera que sienta el deseo de seguir sus pasos.

“Me gustaría ver más mujeres en estas divisiones. Claro que me gustaría. Siempre he dicho que la mujer, en la posición que la pongan, siempre se destaca. Y lo he notado a lo largo de mi carrera. Es cuestión de trabajar, tener el deseo. Aquí no podemos mirar que, porque él es hombre, yo eso no lo puedo hacer, que eso lo hacen los hombres. No. De igual forma que un hombre puede hacer esa gestión o esa posición donde esté, una mujer también lo puede hacer. Vuelvo y digo, es tener el empeño, prepararte para eso, y lograrlo. Si lo quieres, prepárate para eso, y esfuérzate, que lo vas a lograr”, afirmó la sargento Ojeda.

“Me alegró mucho, después de mí ver dos compañeras que se hicieron piloto. Pero una se fue primero y la otra hace dos años, y me quedé sola otra vez. Me encantaría, que compañeras policías, se hagan pilotos”, dijo la inspectora Bonilla. “Si les gusta, y el corazón le dice, denle hacia adelante. Que nada las desenfoque, se puede lograr. Hay que perseverar, continuar, enfocarse en las metas, y se puede. Esto no es cuestión de ser mujer, ser hombre. Es un trabajo que lo podemos hacer todas”.