¿Quién se pegó?

La interrogante obligatoria ayer en los dos establecimientos que vendieron millonarios premios de la Revancha y la Loto fue quiénes eran los dueños de las jugadas ganadoras.

Pero nadie lo sabía, ni siquiera la Lotería Electrónica.

En el puesto de gasolina Gulf en Las Lomas, Guaynabo, un letrero gigante anunciaba que había vendido el premio de $8,250,000 de la Revancha.

El agraciado se llevará, de manera inmediata, $6.6 millones tras la correspondiente contribución de 20%, confirmó Ana María Burgos Rosado, de la Lotería Eletrónica.

Mientras, el comprador de la jugada ganadora de la Loto en el comercio La Campana Minimarket en Carolina obtuvo el premio de $17 millones, de los cuales obtendrá, luego de la deducción de 20%, cantidades anuales de $680,000 por los próximos 20 años.

No obstante, a lo largo de la historia de la Loto y la Revancha, once y cuatro premios, respectivamente, no han sido reclamados, mencionó Burgos Rosado.

Y como todavía no se sabía quiénes eran los ganadores, Magdalena Rivera Gómez buscó enseguida su número y preguntó en la caja de la gasolinera si había sido ella la feliz ganadora, pero la suerte no le tocó.

“No fui yo la agraciada... (Será) para la próxima”, dijo resignada Rivera Gómez al salir del establecimiento comercial.

De hecho, Burgos Rosado destacó que es “normal” que los ganadores se tarden días o meses en reclamar su dinero, pero tiene que ser dentro del periodo de 180 días.

Mientras tanto, Edna Vega, de 36 años, espera que la suerte le haya tocado a un ciudadano necesitado de dinero.

“Ojalá sea una persona que le haga falta. Uno tiene trabajo y uno sigue luchando. Después que uno tenga salud, lo demás viene por añadidura”, expresó Vega, cliente del puesto de gasolina.

“Me gustaría conocerlo. Saber que alguien se hizo millonario. Pero no creo que se aparezca. Creo que todavía se está recuperando”, agregó, por otro lado, el dueño de la gasolinera Gulf, Roberto Renovales.

Para Rivera Gómez, sin embargo, la noticia no fue tan agradable porque “es tanto dinero y se lo lleva una sola persona. Nosotros tenemos derecho”.

Otros ciudadanos jugaron pero no contaron con la misma suerte.

Ése es el caso de Esmeraldo Rivera, de 50 años y residente de Carolina.

Pero mientras ese día llega, Rivera continuará gastando $10.00 diarios, de lunes a sábado, en Pega 3, otro de los juegos de la Lotería Electrónica.

“Soy compulsivo, pero no adicto”, aseguró el cliente de La Campana Minimarket, donde se vendió el primer premio de $600,000 de la Revancha en el 2002.

Ahora, Renovales espera que la venta del billete ganador sirva de promoción para el negocio, aunque dicen que “una piedra no da dos veces en un mismo sitio”, indicó.