ARECIBO- Al otro día de cumplir 75 años de edad, don Federico Hernández Hernández salió desde su casa en el sector Combate de Cabo Rojo con el objetivo de caminar por toda la costa puertorriqueña para denunciar el abuso contra los niños y las mujeres, y el consumo de drogas.

Ya han pasado 11 días desde que don Federico salió de su casa y ayer se encontraba en ruta por Arecibo para continuar su caminata, que terminará cuando llegue de nuevo al pueblo de Cabo Rojo, al que se fue a vivir hace alrededor de 30 años.

Natural de Las Piedras, don Federico se acostumbró a caminar cuando de jovencito acompañaba a su tío a vender ganado y llegaban a pie hasta Humacao. Ahora en Cabo Rojo acostumbra caminar entre las cinco cuerdas que tiene su finca.

Para don Federico, no puede ser más sencilla y natural la contestación sobre su empeño en repudiar el abuso en sus distintas modalidades, “porque soy puertorriqueño”.

Hace cinco años, este hombre también recorrió la Isla y lo hizo en 21 días. Ahora estima que le tomará más de 40 días, “porque son 75 años lo que tengo ahora”.

No sólo son los años, don Federico ha tenido cuatro derrames, su corazón infartó en tres ocasiones y ahora lleva un marcapasos. Además, tiene discos herniados.

Sin embargo, su voluntad y también su físico lo hacen lucir en perfecto estado de salud.

“Uno no puede sentarse a morir, uno tiene que pararse a vivir”, comentó don Federico, quien se jubiló a los 62 años, después de trabajar como vendedor de biblias, libros y revistas.

También laboró en una fábrica en Nueva York y en otros quehaceres.

Este vecino de Cabo Rojo va bien en su trayecto, pero se emociona cuando habla de su esposa, Esther Pabón, y de sus tres hijos, que lo apoyan en este recorrido.

Don Federico es vegetariano y en estos ejercitados días consume proteínas de unas gelatinas naturales para que le den fortaleza en el trayecto. No fuma y tampoco consume bebidas embriagantes.

“Me siento bien, gracias a Dios”, dijo este atleta de avanzada edad, quien comienza su caminata a eso de las 8:00 de la mañana y la detiene a las 3:00 de la tarde.

Don Federico, quien es adventista, descansa los sábados, cuando aprovecha para visitar a su familia y luego viaja en un vehículo hasta retomar el camino donde lo dejó.

Don Federico es alto, esbelto, bien parecido y cuando estrecha la mano lo hace con tanta fuerza que le ganó el sobrenombre de “Superman” de parte de Mario Cedeño, quien lo acompaña en su recorrido como conductor de un camper preparado para que descanse.

La Asociación de Quiroprácticos de Puerto Rico puso a disposición de don Federico ese vehículo equipado con cama, cocina y acondicionador de aire, para que pueda dormir, descansar e ingerir sus alimentos, explicó Marcos Arraiza, vicepresidente de la Asociación.

Además, se coordinó con quiroprácticos ubicados en su ruta para que le hagan “unos ajustes” casi diarios para asegurar que el caminante se encuentre en buen estado y fortalecido para continuar su trayecto.

Ayer, Arraiza se encargó de “ajustarlo”.

La idea de ayudarlo en esta faena fue del presidente de la Asociación de Quiroprácticos, Siro Gutiérrez, a quien don Federico se refiere con emoción “como un buen amigo”.

“Para grandes y para chicos, este señor es un ejemplo que hay que seguir... hay que apoyarlo de la forma que sea, ya sea dándole agua o una palmada en la espalda”, exhortó Arraiza.

Con una camisa blanca en la que expresa su rechazo al abuso a los niños, las mujeres y al consumo de drogas, tal vez usted también se lo encuentre por su camino.