¡Qué vacío deja don Ricardo Alegría!
Don Ricardo siempre tenía un proyecto, hasta el momento de su muerte.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
PUBLICIDAD
Don Ricardo Alegría deja un enorme vacío con su partida, en momentos en que la cultura puertorriqueña es amenazada y enfrenta fuertes embates. ¿Habrá una persona que lo pueda sustituir?
Uno de sus discípulos del Centro de Estudios Avanzados, Ivor Hernández Llanés, describió al prócer y luchador de la puertorriqueñidad como “la gran enciclopedia, el hombre renacentista”.
“Don Ricardo sabía de todo y principalmente era la memoria del pueblo puertorriqueño y la persona que hizo tanto por todos los pueblos de la Isla, no solamente por el Viejo San Juan”, dijo Hernández Llanés, arqueólogo e historiador.
“No creo que nadie pueda llenar los zapatos de Ricardo Alegría, pero sí podemos pensar que él no muere, sino que se transforma en algo legendario, que todos lo vamos a seguir admirando y todos sus proyectos van a seguir alumbrándonos desde donde esté”, dijo.
El arqueólogo sostuvo que don Ricardo siempre tenía un proyecto, hasta el momento de su muerte. “No fue una persona que pensó ideas, sino que era un ejecutor y un líder de verdad, porque a todo el que se le acercaba lo hacía parte de sus proyectos, y sus proyectos estaban en todos los pueblos de Puerto Rico”, afirmó.
El ex presidente de la Junta de Directores del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), y ex presidente de la Universidad de Puerto Rico, José Ramón de la Torre, dijo que cuando se trata de una persona con una capacidad tan creadora como la de don Ricardo, es muy difícil, si no imposible, llenar el vacío en el ámbito cultural.
“Se ha ido un gigante de la acción cultural. Los que quedamos hemos perdido un consejero ideal. Es el puertorriqueño más importante en toda la historia de Puerto Rico, en la cultura”, dijo el doctor en filosofía y letras.
“Se me hace muy difícil calificar a Ricardo Alegría porque su personalidad es tan grande y las actividades que creó son de un inmenso y duradero valor para Puerto Rico. Todos los puertorriqueños tenemos que estar agradecidos por la dedicación que le tuvo a nuestra cultura y a nuestra educación”, sostuvo De la Torre para agregar que le unía una amistad de infancia a don Ricardo.
Calixta Vélez Adorno, especialista en folclor del Ateneo Puertoriqueño, dijo que Alegría deja un vacío muy difícil de llenar, “pero los que tuvimos el privilegio de que fuera nuestro maestro nos comprometemos a seguir su obra”. Destacó que don Ricardo “siempre fue un colaborador del Ateneo porque vio en éste otro acérrimo defensor de la cultura, especialmente del idioma español”.
El percusionista de la familia Cepeda, Jesús Cepeda, otro discípulo de don Ricardo, también elogió su gran legado.
“Fue un visionario, una persona muy grande. Siempre nos enseñó a amar nuestra bomba y plena”, dijo Cepeda.
“Él estaba muy dolido con lo que estaba pasando en el país, pero siempre estuvo de pie. Su obra va a ser difícil de calcular”, indicó otro músico, Héctor Rodríguez, director de Atabal, agrupación que amenizó el nonagésimo cumpleaños de don Ricardo el pasado 14 de abril. “Fue un sembrador, el maestro de todos nosotros”, sostuvo Rodríguez.
“Me atrevería a decir que como don Ricardo Alegría, uno en cuatro millones”, dijo el presidente de la Hermandad de Trabajadores de la Cultura Puertorriqueña, Ricardo López Serrano.

