Toa Baja. Un acogedor ambiente se respira a la orilla del canal que discurre entre una de las avenidas principales de Levittown y el complejo deportivo que se conoce como AVOLI. En sus aguas, nadan patos y otras coloridas aves, mientras que, en la reconstruida acera aledaña, ahora más ancha, trotan algunas personas aprovechando el fresco mañanero.

Es un paisaje que, para quien no frecuenta el área, podría resultar impensable, sobre todo porque probablemente recuerden el sitio por las inundaciones que sufrió durante los estragos del huracán María (2017), y las imágenes que le vengan a la mente serían de aquellos momentos en que ese, y otros canales de la zona, estaban cubiertos de maleza, lodo y basura.

Visión a futuro

Sin embargo, ahora que esos canales están limpios, interconectados, navegables otra vez y dejando ver su abundante flora y fauna, el alcalde de Toa Baja, Bernardo “Betito” Márquez, tiene la ambiciosa visión de convertirlos en una ruta de paseo en bote, para el disfrute de la gente de su pueblo y los visitantes, como ocurre en otras ciudades del mundo como la famosa Venecia o, en otro ejemplo más cercano, El Paso, en Texas.

Mientras navegaba lentamente, explicó a Primera Hora que en sus planes está la construcción de un embarcadero que permita acceder a una paseadora y desplazarse “tranquilamente a través de los canales hasta el Lago Vista y hasta la orilla de la playa”.

Tras una limpieza que dejó al descubierto su hermosura, el alcalde "Betito" Márquez asegura que "esto aquí es calidad de vida".

Relató que, desde antes de María, ya había puesto la mira en los canales, aunque, para entonces, “estaban forrados de maleza y no se veían”, y era imposible navegar por ellos.

No obstante, admitió que quedó sorprendido con lo que encontró una vez “limpiamos y redescubrimos lo que son los canales de Levittown”.

“Y es esta belleza que está acá. Y me permitió a mí decir, ‘para, para, para, esto aquí es calidad de vida’”, sostuvo.

“Y nosotros vamos a ir poco a poco trabajando con todo este proyecto, vamos a hacer parques pasivos, vamos a trabajar con botes, con kayaks, para que entonces se convierta en un punto de esparcimiento. Y lo vamos a embellecer para que pueda también ayudarnos a generar un área de paz, porque el agua trae paz, el ambiente natural trae paz”, explicó, en una conversación que se interrumpía con frecuencia para admirar ya fuera la pequeña ave parecida a un pato de color negro y pico rojo, la similar a una garza de plumaje oscuro con destellos azules, u otras que se acomodan en sus aguas y orillas.

Antes de continuar, “Betito”, como insiste que le llamen, pausó para recordar el proceso de limpiar los canales, que describió como “tortuoso, angustioso, y todos los ‘osos’”, empezando por el “caos brutal” que se generó con la inundación durante María, que atribuye justamente a la falta de limpieza, pues “yo no tenía la menor duda de que el volumen de galones de agua que podían asumir los canales y el lago iba a ser muchísimo más que con toda esa maleza y todo ese fango y toda esa suciedad que existía en aquel momento”.

“Y aunque no hemos tenido un fenómeno, gracias al Señor, al nivel de María… hemos demostrado que hay un control de inundaciones y, sobre todo, la belleza”, insistió, mientras la embarcación avanzaba por la cuarta sección hacia el Lago Vista.

Aquí hay de todo. Esto es un área rica en flora y fauna. De hecho, vamos a reforestar también, esa es la próxima fase, porque eliminamos muchos árboles, y queremos reforestar. Lo que dicen los expertos es que es un área con potencial, es el tipo de ambiente que da calidad de vida”, sostuvo.

Aclaró, sin embargo, que esos mismos expertos le han insistido en que “el punto no es llegar, es mantenerse”. Y para lograrlo, explicó, la idea del desarrollo se rige por unos valores que tiene el municipio, que incluyen “participación ciudadana, gobernanza democrática, transparencia y uso responsable de los recursos fiscales”.

“Esa es la combinación que, de una dificultad, gracias a Dios, la convertimos en una oportunidad. O sea, lo que pasó con María no lo controlamos, pero lo que pasó post-María, con una visión correcta, con los expertos correctos, en un elemento de armonía, pues capitalizamos una gran oportunidad, que es lo que hemos hecho”, afirmó.

¿Con qué cuentan?

El canal comienza a ensancharse y se abre al lago. Allí nos reciben unos peces de gran tamaño que, por un instante, se acercan al bote chapoteando en la superficie, antes de desaparecer en las aguas.

“Betito” detalla que han tomado en cuenta peticiones de la gente para continuar desarrollando las áreas alrededor del lago, como, arreglar los muelles frente al Club de Leones, rehacer las aceras y convertirlas en un paseo, e incorporar actividades como pesca, kayak y paddle board.

Vamos a hacer una chulería, un paseo. Y lo otro que genera es un elemento romántico. Si es por la mañana, ‘¡ah, Ave María!’, la paz que el Señor me da, porque veo el amanecer espectacular. Si es por la tarde, ‘¡ah!, el atardecer bello’. Si es medianoche, ‘¡ah!’, papito, con esos focos solares, correr por ahí… eso, olvídate’”, afirma con emoción.

“Y ahí vamos a desarrollar el parquecito, que también va a tener un muelle, donde nosotros queremos que los kayaks, si hay kayaks, pues la gente tenga su punto de kayaks acá, o una parada por lo menos. Salimos de AVOLI, el complejo de deportes, hasta este punto que vamos a ver a la derecha, todo eso se va a crear para estaciones”, continúa revelando,

Agrega que el icónico Trencito de Levittown también tendrá una restauración para que parta desde el futuro parquecito. “Ahí es donde originalmente estaba el trencito. Y recuperar lo que es la remembranza. O sea, que la gente entienda que eso es tuyo, esto fue tuyo en un principio, y lo que hemos hecho es mejorarlo. Pero cuando lo mejoremos, lo que necesitamos es que lo cuides”.

Dejamos del lago para adentrarnos en otro canal de cuyas márgenes desaparecen las viviendas para dar paso a un frondoso bosque costero.

Desafortunadamente, aquí y allá aparece esporádicamente basura, lo que da pie a que el alcalde reitere la importancia de involucrar a las comunidades, y que “no miren hacia el lado” al momento de tomar acción y evitar esta mala práctica. “Mis ojos y mis oídos es mi pueblo”.

Agrega que todo se ha convertido además en un proyecto educativo que “ha calado, porque la responsabilidad de gobernar es de todos”.

“Vamos poco a poco. Queremos traer a líderes de la comunidad… para que vayan viendo la belleza, y para que vayan internalizando qué es lo que pasa cuando dejamos que cosas negativas ocurran en los canales o los caños más arriba, y aterriza acá. Porque, mira esa nevera, no la vendieron ahí, y es basura, y para sacarla, hay que venir con un equipo, porque eso no lo sacas a mano. Y qué feo, en un lugar tan bonito”, comentó.

El costo

El alcalde sostuvo que, para el mantenimiento de los canales y el lago, Toa Baja invierte $2 millones anuales, si bien lo cataloga como “mitigación frecuente y consistente, porque todos los años viene la época de huracanes, así que estamos susceptibles a inundaciones”, y esa labor asegura que fluyan las aguas y no se repitan las emergencias, o al menos no al nivel del pasado, y además trae paz mental a la gente.

Unos intensos graznidos interrumpen. Mirando al follaje, otra vez aparecen los pajaritos de pico rojo, otros zancudos delgaditos, y unas garzas responsables de la algarabía, cerca de la boca de otro canal por el que, explica “Betito”, se puede navegar hasta Hacienda las Carolinas, “que eso es una salida por allá por El 26”.

Poco después, llegamos a un punto donde apenas nos separan del mar la carretera PR-165 y las arenas de la playa.

“¡Mira qué clase de belleza! ¡Mira los pelícanos allá pescando! ¡Esto es una cosa brutal!”, celebró el primer ejecutivo municipal.

“Esta es la desembocadura del río Cocal, que viene del oeste, que conecta a Dorado y Toa Baja. Por aquí llegamos hasta Dorado. Y hay otro punto más adelante, donde, a la izquierda, te metes por un área, donde llegas a Ingenio. Todos esos canales salen aquí”, aseveró.

A fin de cuentas, resumió su visión para los canales “en un concepto: Toa Baja, resort municipal”.

“Nosotros queremos convertir a Toa Baja en una ciudad amigable, una ciudad ‘8-80′, donde tanto un niño como un anciano de 80 o 90 años pueda utilizar sus facilidades con la tranquilidad que amerita. Si logramos eso, que es parte del proyecto educativo, definitivamente la gente que está en Toa Baja se va a querer quedar en Toa Baja. Otra gente va a decir, ‘que qué, chacho, yo voy para Toa Baja, voy a buscar mi casita en Toa Baja… y si no, por lo menos voy a pasear allí’”, afirmó, insistiendo en que serían “unos elementos de turismo controlados, porque a mí lo que me interesa es la calidad de vida para la gente de Toa Baja”.

Así que no serán góndolas como en Venecia, pero “Betito” está “totalmente convencido” de que habrá botes para disfrutar por esos canales, ya sea la paseadora que proyecta comprar, “como de 15 o 20 pasajeros”, tal vez en un recorrido desde el complejo deportivo hasta la playa.

De regreso, como si se tratara de un obsequio de despedida, aparecen otras majestuosas garzas, dejando más que claro que, incluso si se trata solamente del paseo en bote, vale muy bien la pena recorrer esos canales.