Tiene 22 años y le dan 18 meses de vida por grave diagnóstico tras “vapear” desde adolescente

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Una joven británica enfrenta una dura batalla contra el cáncer de pulmón tras años de vapeo iniciados en plena adolescencia. Kayley Boda, de 22 años y residente en Manchester, comenzó a usar cigarrillos electrónicos a los 15, sin imaginar las consecuencias que surgirían años después.
Todo dio un giro cuando empezó a presentar síntomas inusuales. Según relató, comenzó a toser una mucosidad marrón con textura granulada. En un principio pensó que se trataba de un efecto secundario del vapeo, pero la situación empeoró progresivamente. La alarma definitiva llegó cuando empezó a expulsar sangre al toser, lo que la llevó a buscar atención médica.
Tras realizarle estudios, los médicos detectaron una sombra en uno de sus pulmones. Aunque inicialmente le aseguraron que, por su edad, era muy poco probable que se tratara de cáncer, los resultados confirmaron el diagnóstico: cáncer de pulmón. Tenía 21 años. En un inicio, la enfermedad fue clasificada como etapa uno, por lo que se sometió a una cirugía para extirpar parte de su pulmón derecho, seguida de un tratamiento de quimioterapia que, según contó, le provocó fuertes reacciones adversas.
Durante la intervención quirúrgica, los especialistas descubrieron que el cáncer se había extendido a varios ganglios linfáticos cercanos, lo que elevó el diagnóstico a etapa tres. Las secuelas del tratamiento fueron severas: vómitos con sangre, dificultad para alimentarse, insomnio y una rápida pérdida de peso de más de seis libras en apenas días.
A comienzos de 2026, Boda finalizó su quimioterapia y fue dada de alta, pero la mejoría duró poco. Un mes después, regresó al hospital debido a un derrame pleural, una acumulación de líquido en el área que rodea los pulmones. Durante el procedimiento para drenar el líquido, los médicos detectaron que el cáncer había reaparecido, esta vez en el revestimiento pleural.
El nuevo diagnóstico vino acompañado de un pronóstico devastador: alrededor de 18 meses de vida. Su oncólogo le explicó que se trata de un caso poco común, más frecuente en pacientes de edad avanzada. Aunque no se puede establecer con certeza la causa exacta de la enfermedad, los especialistas le indicaron que el vapeo pudo haber contribuido.
Tras conocer su diagnóstico, Boda dejó por completo el uso de cigarrillos electrónicos y se ha convertido en una voz activa para alertar a otros sobre los riesgos. Asegura que antes se sentía invulnerable y nunca pensó que algo así podría sucederle. Ahora, ha influido para que su entorno cercano también abandone el vapeo y hace un llamado a sus amigos y al público a mantenerse alejados de estos dispositivos.
Mientras continúa su tratamiento, su familia ha iniciado una campaña de recaudación de fondos para costear un tratamiento especializado en Alemania que podría ayudar a prolongar su vida.


