Para algunas chicas, ser una miss es algo grandioso, pero para algunas de las Miss Venezuela… juzgue usted.

Como cambian las cosas. La Mónica Spear que hoy llora Venezuela y el mundo latino, fue de la que se burlaron en su país al contestar la pregunta final del certamen de Miss Venezuela. La pregunta fue: ¿Cuál es el escritor venezolano que más admiras? Mónica rápidamente contestó: “Gabriel García Márquez”, quien es colombiano.

Muchos atribuyeron el error a que la joven, nacida en el estado de Zulia, donde abundan los pozos de petróleo, había estudiado en la Florida Central, donde su madre se había retirado de una compañía petrolera y su padre trabajaba en una compañía norteamericana. El jurado la escogió y le permitió ese “lapsus”. Como había estudiado teatro en la universidad, comenzó en telenovelas y programas de televisión.

Pero Mónica no es la única Miss Venezuela que ha sufrido tragedias.

Marena Bencomo, Miss Venezuela 1996, quien compitió en Miami junto a la Miss Puerto Rico Ana Rosa Brito, también fue víctima de la ola criminal. Su esposo, un empresario y piloto, fue raptado en una finca de su propiedad en Venezuela. Su familia tuvo que negociar con los secuestradores y, luego de dos años, lo liberaron sin decir la cantidad pagada por su rescate. Después, fueron a vivir a Estados Unidos.

En el 2011 supimos de la muerte de Eva Ekvall, quien en Puerto Rico fue toda una gran sensación por su altura y porque compitió contra Denise Quiñones, quien ganó Miss Universe 2001 en Bayamón, Puerto Rico.

Eva murió de cáncer a la edad de 28 años. Había estudiado periodismo y era ancla del noticiario de Venevisión. De hecho, usó pelucas en el noticiario, ya que, debido al tratamiento, perdió el cabello. El legado a la humanidad son sus libros, en los que narra su odisea contra el cáncer del seno. Además, dejó una Fundación que ahora preside su viudo para ayudar a víctimas de dicho mal.

Mónica y Eva fueron Miss Venezuela –ambas finalistas en Miss Universe–, entraron a trabajar en televisión al concluir su reinado, la ceremonia de bodas de cada una fue en una playa, ambas dejan unas niñas huérfanas y murieron antes de cumplir 30 años.

En el caso de Mónica, su muerte ha unificado a los artistas, políticos y al pueblo, que pide acción contra la criminalidad en Venezuela. Por su parte, Eva enseñó a las víctimas de cáncer del seno a luchar por erradicar la enfermedad y a no dejarse vencer. Fue un gran ejemplo que dio hasta el último momento.

Ambas brillaron con luz propia y el mundo las admiró. No ganaron el certamen internacional, pero el legado que ambas dejaron, que yo sepa, no lo ha igualado ninguna Miss Universe. Su destino no era esa corona: la de ellas estaba esperándolas en el cielo. Que en paz descansen.