Nota de archivo: publicada hace más de 90 días

Universitarios contarán las experiencias de su gente

Por Lester Jiménez / Para Primera Hora 09/15/2019 |11:45 p.m.
Los alumnos del RUM entrevistaron a vecinos, familiares y desconocidos para desarrollar el proyecto. (Para Primera Hora / Jorge A. Ramírez Portela)  
Recopilaron vivencias vinculadas al desastre natural para plasmarlas en un libro e integrarlas a una exposición rodante.

A oscuras, acostada en un “mattress” de aire remendado que flotaba sobre seis pies de aguas negras dentro de su casa, mientras el huracán María azotaba afuera con toda su furia, Zaira Arvelo Alicea pensó por primera vez que su muerte y la de su esposo, Juan Carlos, estaban cerca.

Fueron 18 horas eternas desde que su residencia, en el barrio Camaseyes de Aguadilla, comenzó a llenarse de agua que venía de la calle y del pozo séptico que subió por la bañera, el inodoro y el lavamanos.

En cuestión de horas, se vieron atrapados en su propia casa, rodeados de agua pestilente, sin nadie que los escuchara afuera y con un riesgo real de morir ahogados.

“Estábamos a una distancia del techo que ya no nos podíamos sentar en el mattress”, narró Zaira. 

Sus intentos por llamar a sus vecinos, de sonar un silbato de emergencia o enviar señales con una linterna, fueron infructuosos. 

“Nos dimos cuenta de que no había nadie. Estábamos solos y era de noche. No teníamos lámparas que fueran a prueba de agua ni salvavidas dentro de la casa. El miedo era, si nos separamos, ¿cómo nos vamos a encontrar?”, recordó.

La narración de la mujer es una de muchas historias que dejó María en su paso por la Isla aquel 20 de septiembre de 2017, y que, dos años después, todavía estremecen al más fuerte.

Y es que el paso de ese fenómeno atmosférico dejó huellas físicas, mentales y emocionales difíciles de borrar en la memoria colectiva del pueblo.

Su odisea, al menos, tuvo un final menos trágico.

Unas jóvenes que vivían en un residencial cercano escucharon el silbato que durante toda la noche Zaira sonó, les contaron a otros dos jóvenes que llegaron al lugar en kayaks y pudieron rescatarlos.

“Yo fui afortunada de estar viva, pero me consta de otras personas en Aguadilla que murieron ahogadas en sus camas, ancianos que nadie los sacó porque nadie pensó que podían morir allí”, recordó Zaira.

Cientos de historias en una noche

La historia de Zaira será incluida en un proyecto desarrollado por estudiantes del Departamento de Inglés en el Recinto Universitario de Mayagüez “Mi María: Puerto Rico after de Hurricane”, una recopilación de distintas narrativas de personas que vivieron en carne propia las dificultades del antes, durante y después del huracán.

El proyecto es dirigido por la doctora Ricia Anne Chansky, profesora de Literatura del Departamento de inglés en coordinación con la profesora Joselyn Géliga Vargas.

“Cuando la universidad reabrió después del huracán, el 30 de octubre, nos encontramos con estudiantes que no tenían qué comer o no tenían agua potable y algunos habían perdido sus hogares y hasta familiares. En ese momento, la universidad era su refugio. Así que decidí invitar a los estudiantes que quisieran a escribir sobre sus historias. Todos quisieron escribir”, sostuvo Chansky.

“La idea era que mis estudiantes sintieran que alguien los escuchaba, pero ¿qué podía pasar si no solamente ayudaba a mis estudiantes, sino que los empoderara para que escucharan a alguien más?”, agregó. 

Así surgió la idea de recopilar historias de vecinos, familiares y desconocidos alrededor de toda la Isla para conocer sus miedos y odiseas tras el paso del poderoso ciclón. 

El resultado fue más de 100 narrativas y muchas horas de grabación que luego tuvieron que ser transcritas y traducidas al inglés.

Brenda Santiago tuvo a su cargo entrevistar a su papá y ver a través de su narrativa la desesperación que vivió por cuidar de su abuelo, quien era paciente de diálisis y pasó cinco eternos días sin recibir tratamiento.

“Son muchos sentimientos encontrados. Fue gratificante poder dar un vistazo a lo que sucedió en el área este, pero también fue difícil. Me encontré en muchos momentos escuchando la entrevista y llorando, porque pude ver el sacrificio que hizo mi papá”, contó Santiago, natural de Juncos, mientras hacía un esfuerzo porque no se le quebrara la voz.

Otros, como Yarelis Marcial Acevedo, enfocaron sus esfuerzos en trabajar un libro dirigido a los niños que les ayude a afrontar una emergencia como la que sucedió con María.

“Después del huracán, cuando llovía, muchos niños pensaban que podía ser otro huracán. Y eso les causaba mucha ansiedad. Por eso decidimos publicar un libro que cuenta la historia a través de un perrito sobre qué pasa antes, durante y después de un huracán”, sostuvo la joven, natural de Isabela.

“Fue duro. A pesar de que en mi casa no pasó nada grave, sentí todo lo que pasaba a mi alrededor y todavía me duele como si fuera ayer”, contó entre lágrimas.

Gracias a una beca que les concedió la organización Voice Of Witness, algunas de las historias recopiladas serán publicadas próximamente en un libro. 

Otras formarán parte de una exposición rodante que se exhibirá a partir del año próximo en distintos pueblos de la Isla.

Para más información, pueden visitar mimariapr.org.

Regresa a la portada

Tags

Huracán María