LUMA: nuevos transformadores para reducir interrupciones en el sistema eléctrico
Más de la mitad de estos equipos habían sobrepasado su vida útil cuando la empresa asumió la operación en 2021

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Como parte del plan para modernizar y estabilizar el sistema eléctrico de Puerto Rico, LUMA continúa instalando nuevos transformadores en las subestaciones del país.

Esto es clave, ya que la electricidad recorre un largo trayecto para llegar a los hogares y negocios puertorriqueños. A través de un sistema complejo, sale de las plantas de generación en altos voltajes, viaja por líneas de transmisión que cruzan la isla y pasa por una red de equipos que permite que esa energía llegue de forma segura a las comunidades, los negocios, las escuelas y los hospitales.
En toda esa cadena hay una pieza crucial: el transformador.
“Es el elemento más importante de una subestación; es la razón de ser”, explicó Hendzon Martínez, director de Subestaciones de LUMA.
En términos sencillos, este equipo reduce el alto voltaje —como 230,000 o 115,000 voltios— a niveles más bajos para distribuirlo. Luego, los pequeños transformadores en los postes vuelven a reducir ese voltaje hasta los 120 o 240 voltios que llegan a los hogares.
“Sin el transformador, no hay manera de que la energía que sale de las plantas de generación llegue a las casas”, sostuvo. Por ello, estos equipos son críticos para la estabilidad y la confiabilidad del sistema eléctrico. Si fallan, miles de clientes pueden verse afectados.
Un sistema envejecido

Cuando LUMA asumió la operación del sistema en junio de 2021, “más de la mitad de los transformadores” en las subestaciones ya habían sobrepasado su vida útil, resaltó el ejecutivo.
Ese es precisamente uno de los grandes retos que enfrenta el archipiélago.
Normalmente, estos equipos operan entre 25 y 30 años, pero algunos acumulan “60, 70 y hasta 80 años de uso”, aseveró Martínez.
“Hace un par de semanas, reemplazamos uno que se instaló en marzo de 1962”, contó. “No hay manera de tener un sistema estable, si los transformadores siguen siendo de esa edad”.
Estabilización del sistema

Por eso, además del mantenimiento preventivo, LUMA impulsa un proceso para rejuvenecer la red.
Hasta el momento, la empresa ha instalado 20 nuevos transformadores en diversas subestaciones del país, entre ellas las de Fajardo y Bayamón. Además, proyecta poner en funcionamiento 90 adicionales en los próximos dos años.
“Son equipos de envergadura que permiten continuar estabilizando el sistema”, indicó Martínez.
Con cada reemplazo, se fortalece la confiabilidad y se añade redundancia para mantener el servicio aun cuando un equipo salga de operación por mantenimiento o por avería.
Para decidir dónde se realizarán las mejoras, utilizan datos como la edad del equipo, el historial de averías, el desempeño, el mantenimiento previo y la cantidad de clientes que podrían verse afectados.
Un proceso complicado
Pero reemplazar estos transformadores no es un proceso sencillo. Primero, se analiza la subestación para preparar un diseño a la medida. Posteriormente, se ordenan a fabricantes en China, Turquía, Brasil o México, tras auditorías realizadas por personal de LUMA, reveló el directivo.
Antes de llegar a la isla en barco, el equipo debe ser probado. Se vuelve a inspeccionar una vez arriba y, nuevamente, al llegar por carretera a su destino final. “Es una logística bien compleja. Puede llevar dos o tres años”, destacó.
Un cuidado minucioso
Mientras llegan los reemplazos, el mantenimiento sigue siendo clave para el buen funcionamiento de la red.
En lo que va del año fiscal, LUMA ha completado el mantenimiento de 42 transformadores, lo que equivale al 58 % de la meta establecida.
En este proceso se realizan análisis de aceite, revisión de componentes internos, limpieza, lubricación y pruebas eléctricas antes de volver a energizar el equipo.
Asimismo, el plan incluye los breakers, que protegen al sistema e interrumpen el flujo de corriente para evitar daños mayores.
Beneficios para los clientes
Aunque muchas de estas labores no se ven a simple vista, sí dejan sentir su impacto.
“Estos equipos nuevos van a reducir significativamente el riesgo de interrupción de servicio y brindar mayor redundancia en caso de que ocurra algo”, puntualizó Martínez.
Para quienes todavía experimentan interrupciones, el directivo resaltó que siguen trabajando con fuerza.
“Tenemos un plan de reconstrucción y mantenimiento. Tenemos los equipos y los recursos para poder hacerlo”, afirmó. Agregó que cuando se complete la modernización de los transformadores, junto con las mejoras en las líneas de transmisión, de distribución y de telecomunicaciones, Puerto Rico tendrá un mejor servicio.
“La combinación de todos estos esfuerzos va a lograr que el sistema quede estable y que el número de averías y eventos en el sistema disminuya significativamente”, proyectó.

Este contenido comercial fue redactado y/o producido por el equipo de GFR Media para LUMA.

