Durante 23 temporadas como jugador en el Baloncesto Superior Nacional (BSN), Ángel ‘Cachorro’ Santiago fue un competidor feroz, logrando grandes logros y establecer como uno de solo nueve canasteros en la historia de la liga en marcar más de 11,000 puntos al terminar su carrera con 11,287 puntos.

Pero una vez optó por ponerle punto final a su trayectoria sobre los tabloncillos, le dio paso hacia perseguir un interés que llevaba elaborando desde la adolescencia.

“Siempre sentía una admiración grande por las personas que trabajan con la salud, los enfermeros y los médicos. Veía los uniformes, las batas blancas, el estetoscopio colgando del cuello, la administración de los medicamentos, las inyecciones, y sentía una admiración por ese oficio. Es algo bien raro que desde chamaco se veía que tenía una tendencia. Empecé trabajar como enfermero cuando tenía 50 años. Después que me retiré en 1996, muchos años después comencé a trabajar con personas que sufrían de una enfermedad catastrófica”, relató Santiago, quien además del jugar en el BSN, vistió la camiseta de la Selección Nacional adulta y trabajó durante muchos años para una línea aérea en la rampa del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín.

El orgullo del caserío. Ese fue el apodo que Manuel Rivera Morales le puso a Cachorro Santiago cuando jugaba. Aquí aparece asistiendo a la paciente Margarita Fuentes, una fanática de los Mets de Guaynabo, quien lo reconoció cuando lo atendió.
El orgullo del caserío. Ese fue el apodo que Manuel Rivera Morales le puso a Cachorro Santiago cuando jugaba. Aquí aparece asistiendo a la paciente Margarita Fuentes, una fanática de los Mets de Guaynabo, quien lo reconoció cuando lo atendió.

Una vez completó sus estudios, Santiago comenzó a trabajar en el Centro Médico en Río Piedras, donde su presencia no pasaba desapercibida.

“Me veían como el exbaloncelista que ahora es un profesional de la salud. Comenzó a regarse la voz de que era un enfermero”, recordó.

Siempre sentía una admiración grande por las personas que trabajan con la salud, los enfermeros y los médicos. Veía los uniformes, las batas blancas, el estetoscopio colgando del cuello, la administración de los medicamentos, las inyecciones, y sentía una admiración por ese oficio. Es algo bien raro que desde chamaco se veía que tenía una tendencia. Empecé trabajar como enfermero cuando tenía 50 años. Después que me retiré en 1996, muchos años después comencé a trabajar con personas que sufrían de una enfermedad catastrófica

-Ángel 'Cachorro' Santiago

Siempre sentía una admiración grande por las personas que trabajan con la salud, los enfermeros y los médicos. Veía los uniformes, las batas blancas, el estetoscopio colgando del cuello, la administración de los medicamentos, las inyecciones, y sentía una admiración por ese oficio. Es algo bien raro que desde chamaco se veía que tenía una tendencia. Empecé trabajar como enfermero cuando tenía 50 años. Después que me retiré en 1996, muchos años después comencé a trabajar con personas que sufrían de una enfermedad catastrófica

Poco después, pasó a visitar pacientes encamados, algunos con enfermedad catastróficas, para atenderlos. Sin embargo, no podía evitar que sus días como jugador salieron a flote.

Cachorro Santiago jugó 23 temporadas en el BSN y es uno de solo nueve jugadores que anotaron al menos 11,000 puntos en su carrera en la historia de la liga.
Cachorro Santiago jugó 23 temporadas en el BSN y es uno de solo nueve jugadores que anotaron al menos 11,000 puntos en su carrera en la historia de la liga.

“Llegaba a las casas y me reconocían. De ahí se transformaban de unas relaciones de paciente y enfermero a algo más personal, más íntimo. Me tiraba fotos porque eran fanáticos del baloncesto, pero hay una regla que prohíbe que uno se tire fotos con los pacientes y colocarlas en las redes sociales. No me atrevía negarme a unas fotos. Solo les pedía que no las subieran para que no me trajeran situaciones”, dijo Santiago.

Santiago entiende que esos lazos han surgido precisamente por sus días como baloncelista.

“Cuando los visito, empezamos a hablar de baloncesto. Me presentaba siempre por mi nombre como enfermero Ángel Santiago. Nunca usaba mi apodo Cachorro. En medio de las conversaciones la persona ya sabía quien yo era. Eso provocaba de una manera u otra que se olvidara de la enfermedad que estaba enfrentando en ese momento. Me llena de satisfacción porque el baloncesto tuvo un efecto grande en el pueblo puertorriqueño. Es bonito que han pasado más de 20 años desde que no juego y la gente se acuerda. Me llena mucho y satisface que todavía hablen de nosotros”, compartió con cierta nostalgia.

Ángel 'Cachorro' Santiago intenta bloquear un intento al canasto de Raymond Dalmau en esta foto de archivo del 1977.
Ángel 'Cachorro' Santiago intenta bloquear un intento al canasto de Raymond Dalmau en esta foto de archivo del 1977. (el nuevo dia)

Actualmente, Santiago trabaja en un centro que ofrece atenciones a pacientes con unas necesidades especiales aunque no descarta incurcionar en la medicina deportiva.

“Encontraba trabas. No se me daba la oportunidad para ir a esa área que me interesa mucho porque jugué, pero me he inclinado por la enfermeía”, concluyó el canastero quien estos días es otro de los héroes en el frente de batalla de la lucha contra el coronavirus.