Dicen que el que ríe último, ríe mejor , y en estos días la sonrisa es amplia en el rostro del apoderado de los Piratas de Quebradillas, Félix ‘Felo’ Rivera.

Tras ser criticado duramente en la pretemporada por romper el núcleo de jugadores que había llevado a los Piratas a dos subcampeonatos en los pasados cuatro años, incluyendo canjes que enviaron a su querendón Peter John Ramos los Capitanes de Arecibo y del alero Joel Jones a los Brujos de Guayama, Rivera siempre se mantuvo firme en que eran movidas necesarias para crear otra cultura de juego en su franquicia.

Y aunque pocos le compraron la idea en aquel momento, hoy Rivera celebra los frutos de sus decisiones mientras Quebradillas marcha al tope del standing del Baloncesto Superior Nacional y con ventaja de cancha en todas sus posibles series de playoffs.

“No digo que me siento reivindicado pues aún no he ganado ningún campeonato, pero sí satisfecho de que las cosas están cayendo en su lugar. Ganamos la Copa Chrysler en pretemporada, ganamos la Copa Hatillo Kash & Karry y estamos a punto de ganar la serie regular. Ahora nos falta la copa más difícil, que es la del campeonato”, dijo Rivera tras la victoria de su equipo el martes en Ponce ante los Leones, le cual fue el noveno triunfo de la franquicia en sus últimas 11 salidas.

Según Rivera, su idea era volver a tener un equipo como el que tuvo en Caguas en el 2006 cuando ganó el campeonato, donde se resaltaba el juego colectivo en ofensiva, la buena toma de decisiones y una defensa férrea.

“Ahora tengo todos esos ingredientes otra vez. David Huertas me ha dado una temporada de MVP, Kevin Lisch ha estabilizado el equipo desde que llegó y es el mejor amador de la liga, Shawn Redhage y Lorenzo Matta me dan gran presencia en la pintura y Carmelo Lee juega defensa como pocos en esta liga”, dijo Rivera.

Parte de la clave de estas movidas fueron las entrevistas que Rivera realizó a todo su personal luego de terminar la temporada 2012 para así desarrollar la fórmula que deseaba.

“A todos los jugadores les pregunté qué hacía falta para ser campeón. Hubo tres que se echaron culpas entre sí. La mayoría de los otros le echaron la culpa a esos tres. Ahí me di cuenta que el núcleo como estaba no iba a seguir funcionando. Ya no había química y había que buscar otro camino”, admitió Rivera.

Eso explica, en parte, la salida de Jones y Ramos, mientras que Huertas permanece junto a un grupo de jugadores casi totalmente nuevo.

“Había que hacerlo. Teníamos que reinventarnos y creo que los hemos logrado”.