Ya con el amenazante virus fuera de su cuerpo, el legendario técnico del baloncesto de Puerto Rico y de América, Flor Meléndez, dijo sentirse agradecido, listo para regresar a la batalla y orgulloso por la manera en que él y su familia trabajaron contra la amenaza del COVID-19 hasta sanar.

Desde que empecé a trabajar hace como 50 años siempre que se me pone algo de frente yo digo ‘no le digas a Dios cuan grande es tu problema, sino dile al problema cuan grande es Dios, y de ahí me agarro y me agarré

-Flor Meléndez

Tanto Meléndez como su esposa Nilda Barrios recibieron el alta médica ayer luego de haber sido diagnosticados a fines de marzo como infectados por la pandemia del coronavirus que arropa al planeta, dejando una sensación de alivio y fuerzas para seguir adelante.

“Desde que empecé a trabajar hace como 50 años siempre que se me pone algo de frente yo digo ‘no le digas a Dios cuan grande es tu problema, sino dile al problema cuan grande es Dios, y de ahí me agarro y me agarré”, dijo Meléndez desde su residencia. “Mi familia siempre ha sido muy cristiana y lo peleamos, y gracias a Dios salimos bien”.

Meléndez, que a diferencia de su esposa sí tuvo algunos de los síntomas característicos del COVID-19, aprovechó primero para agradecer “a la gente, al pueblo de Puerto Rico, porque uno a veces no cree o no ve el respaldo que uno tiene, y esto ha sido una cosa que aún no he terminado de contestar llamadas y mensajes de las personas y de los países en que he dirigido. No me ha dado tiempo”.

Con voz entrecortada, quizá su mayor agradecimiento fue para su familia, la cual se mantuvo unida trabajando en equipo para que sus progenitores estuvieran cuidados de la mejor manera.

“Gracias también a que uno tiene una gran familia. Los hijos míos me han dado un respaldo extraordinario con la forma en que han bregado conmigo, especialmente Yanira (Meléndez) y Junior (Flor Meléndez, hijo), que eran los dos que estaban en la casa. Las otras dos (hijas) relevando a Yanira. Esto ha sido una cosa que uno se sienta a pensar que parece que uno hizo un (buen) trabajo”, expresó.

“Y gracias a Dios estamos ahí. En la pelea de nuevo”, dijo el dirigente.

Gracias también a que uno tiene una gran familia. Los hijos míos me han dado un respaldo extraordinario con la forma en que han bregado conmigo, especialmente Yanira (Meléndez) y Junior (Flor Meléndez, hijo), que eran los dos que estaban en la casa. Las otras dos (hijas) relevando a Yanira. Esto ha sido una cosa que uno se sienta a pensar que parece que uno hizo un (buen) trabajo

-Flor Meléndez

Su médico de cabecera, el Dr. Carlos Benítez, también se llevó una parte sustancial de los agradecimientos.

“Él ha sido la máquina que dirigió cómo se hizo todo esto. Todos los días llamaba cuatro y cinco veces para darle las órdenes a mi hija. Mi papá se me murió hace unos meses y a él yo le llamaba ‘El Ídolo’. Y el otro día le dije al doctor que de ahora en adelante no le llamo más ni doctor, ni Carlos ni Benítez. De ahora en adelante yo le llamo ‘Mí Ídolo’”, agregó Meléndez.

Aunque ambos, Flor y Nilda, ya están de alta y pueden continuar su vida normal dentro del aislamiento que se vive en el país, por orden médica estos deberán utilizar mascarillas y guantes a donde quiera que vayan y cuidándose todavía, debido a lo poco que se conoce sobre este coronavirus y para evitar la posibilidad de evitar un nuevo contagio, si eso fuese posible.