Humacao-Carolina buscan dar la sorpresa
Por varios años ha lucido como el equipo promesa por su acumulación de talento joven a través del sorteo de nuevo ingreso.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Por varios años, el quinteto de los Caciques-Gigantes de Humacao-Carolina ha lucido como el equipo promesa por su acumulación de talento joven a través del sorteo de nuevo ingreso.
Pero ya sea por decisiones gerenciales de hacer cambios o por la ausencia de algunas de su potenciales figuras principales, Humacao-Carolina no ha logrado salir del sótano de la liga.
Este año parece ser el de “ahora o nunca”.
Tras su fusión con los Gigantes de Carolina, que le aseguran los servicios del alero Alejandro “Bimbo” Carmona desde el inicio de temporada y la posible integración del base Filiberto Rivera más tarde en el torneo, Humacao-Carolina luce con suficiente talento en su plantilla para hacer ruido esta temporada y llegar a playoffs.
De hecho, Carmona viene de liderar la liga de Venezuela en anotaciones con 24.4 puntos por juego y llegó en plenitud de condición para reivindicarse en el BSN luego de un año fuera de la liga debido a suspensión por dopaje.
A Carmona lo complementarán el base Dennis Clemente, que estará desde el primer día, el centro Kleon Penn y la trifecta de refuerzos compuesta por el delantero/centro Seth Scott y los aleros Gilbert Brown y Jamelle Horne.
Además figuran en la plantilla jugadores de rol sólidos como Gilberto Clavell, Héctor Velenzuela, Nick León y Paul Graham, que ofrecen buena profundidad en una rotación de 10 jugadores.
Queda en veremos la posible integración de Filiberto Rivera, que sigue activo en Venezuela, así como el alero John Holland, que termina en España a fines de mayo. En el caso del centro Víctor Dávila, este acaba de convertirse en padre y de aceptar venir sería a mediados de temporada.
Como dirigente tendrán a Omar González, quien sustituye a Manolo Cintrón.
A primera vista, este equipo se parece un poco en su composición al quinteto que tuvo González bajo su mando en el 2009 con los Piratas de Quebradillas: un base anotador, dos aleros atléticos anotadores, un delantero fuerte, inteligente, que tira a distancia y un centro de siete pies en la pintura.
Hay que hacer la salvaguarda que Penn no es Peter John Ramos en ofensiva, pero sí es más efectivo protegiendo la pintura en defensa. Y Carmona es un anotador más agresivo que los que habían en Quebradillas.
Pero a grandes rasgos el parecido está ahí y González tratará de implementar un sistema de juego con algunas similitudes al que ayudó a los Piratas a alcanzar la final de 2009 en el BSN.
Para que eso resulte, Scott tiene que ser un facsímil razonble de Shawn Redhage (Promedia 12.3 puntos, 6.3 rebotes, tira 41 por ciento en triples en Australia) y Clemente debe ser el líder en cancha que la gerencia añora. Si Holland y Rivera llegan a reportarse, habría que contar con este equipo para las semifinales.
Los Caciques-Gigantes tienen todos los ingredientes necesarios para ser exitosos: exceso de atletas, buenos anotadores, defensa en la pintura, un delantero fuerte versátil que abre la cancha y profundidad en el banco.
Por varios años este equipo ha sido uno de psiquis perdedora, que se conforma con metas pequeñas y no piensa en grande.
González tiene que convencer a este equipo que tienen material de contendores de campeonato. Cualquier cosa menos de una semifinal debe ser considerado un fracaso esta temporada.
Hay que venderles la importancia del juego colectivo y de la ayuda constante en defensa. Si pretenden hacer las cosas de forma individual con Carmona, Clemente y los refuerzos compitiendo por cantidad de tiros, el equipo estará destinado al fracaso otra vez.
Si los Caciques-Gigantes engranan, pueden ser el equipo sorpresa del torneo. Quizás no al nivel de los Indios de Mayagüez del 2012, pero el potencial está ahí. Deben ganar unos 20 juegos.

