Michael Sweetney en un matrimonio perfecto con los Cangrejeros
Una vez Michael Sweetney atrapa el balón en la pintura hay tres cosas casi seguras: un canasto, una falta recibida que implica una o dos tiradas libres o un pase al perímetro para un tiro abierto luego de recibir doble cobertura defensiva.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Una vez Michael Sweetney atrapa el balón en la pintura hay tres cosas casi seguras: un canasto, una falta recibida que implica una o dos tiradas libres o un pase al perímetro para un tiro abierto luego de recibir doble cobertura defensiva.
¡Que diferencia ha hecho Sweetney en las filas de los Cangrejeros desde su llegada a la plantilla hace 17 juegos atrás!
Ausentes de una presencia fiable en la pintura para anotar y rebotear durante sus primeros diez juegos del torneo, Santurce apenas pudo jugar para 4-6, pero tras el arribo del imponente centro ex NBA, los Cangrejeros engranaron y han ganado 11 de 17 partidos.
“Creo que ha sido un matrimonio perfecto”, admitió Sweetney con una sonrisa. “Pero gran parte del crédito del éxito que hemos tenido esta temporada se lo merecen mis compañeros de juego y la franquicia. Desde el primer día todos me recibieron con los brazos abiertos, me dieron luz verde para ser el líder del equipo. Creo, inclusive, que tenían más confianza en mi de la que yo tenía en mi mismo al momento de llegar, pues no había jugado baloncesto organizado a gran nivel por los pasados dos años”.
Sweetney, que fue la novena selección del sorteo NBA de 2004 con los Knicks de Nueva York y luego fue canjeado a los Bulls de Chicago, no juega en la NBA desde el 2007 debido a problemas de peso. Pero en Santurce estuvo obligado a jugar muchos minutos desde su llegada, lo que mejoró su condición física y aceleró el proceso de adquisición de química con sus colegas.
“Tan pronto llegué no perdí tiempo. Empecé a estudiar qué podía hacer cada cual en el equipo y a hacer preguntas como: ¿A dónde le gusta recibir el balón a cada uno de mis compañeros? Por ejemplo, con Ricky Sánchez supe que es gran jugador en el pick-and-pop, donde yo corto hacia el canasto y la dejo libre la línea de tres puntos para que haga un tiro abierto o me pase el balón en high-low”, reveló Sweetney, que disfruta el buen compañerismo que existe en el equipo.
“Estoy contento de estar con un grupo en el que todos se llevan bien y quieren jugar uno con el otro. Es reconfortante, porque he estado en equipos donde hay jugadores que ni se hablan y no se pasan el balón en cancha. El resultado de eso es el juego egoísta de poner números individuales sin importar si eso provoca derrotas. Aquí todo el mundo está dispuesto a sacrificarse por el bien colectivo y tratar de ganar”.
Sweetney, de hecho, es tan pro-equipo que ni siquiera conoce sus propias estadísticas y al inquirirle sobre sus posibilidades para ser escogido Jugador Más Valioso, acepta con humildad que el favorito debe ser Christian Dalmau, de los Vaqueros de Bayamón.
“Realmente no estoy pendiente a eso. Pero Christian debe ser el candidato”, dijo Sweetney. “Me ha impersionado mucho. Hace de todo y es el líder en puntos y asistencias de la liga. El otro día le estaba comentando a mi agente lo bueno que es Dalmau. No sé porqué no lo han invitado a algún try-out de NBA. Ha sido un gran jugador para su equipo y por eso están en primer lugar”.
Inclusive, al hablar de premios prefirió platicar de su dirigente Rolando Hourruitiner.
“Ha sido una gran experiencia estar con él porque es un ex jugador que conoce bien el juego. Es un buen motivador, es un trabajador incansable y si gana el premio de Dirigente del Año será bien merecido”, agregó Sweetney.

