Un equipo de ensueño compuesto por ex jugadores y ex dirigentes con experiencia en el baloncesto nacional e internacional trabaja cada día en la formación de niños y adolescentes que serán las próximas estrellas puertorriqueñas de esta disciplina.

Varios integrantes de la familia Meléndez Montañez encabezan este proyecto, que se canaliza a través del club Canóvanas Basketball, fundado hace siete años.

Jorge Meléndez, su fundador, y sus hermanos Ramón y Carmen, todos con respetables carreras baloncelísticas en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) y con las selecciones nacionales masculina y femenina, se han embarcado en la misión de compartir con la nueva cepa sus conocimientos y experiencias. A ellos se les suman los ex armadores James Carter y Michelo Dávila.

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Varias canchas de Canóvanas se llenan cada noche para las prácticas de niños y adolescentes. Los fines de semana se juega, ya sea en torneos dentro del pueblo o interligas alrededor de la Isla. Los participantes de este club compiten en los torneos de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, la  Little Lads y de la Asociación de Clubes.

Varones desde los tres años de edad pueden participar en las clínicas gratuitas que imparten tres veces al año. Los gastos de la matrícula y la participación con las selecciones nacionales de cada categoría son cubiertos por los padres y madres con auspicio de la administración municipal de Canóvanas.

“Tenemos alrededor de 800 niños y en los torneos que hacemos en Canóvanas alrededor de 80 equipos. O sea, que el impacto en Canóvanas es increíble”, dijo orgulloso Jorge Meléndez Montañez.

Maestros de lujo

Carmen Meléndez Montañez, que dirige la categoría de 7-8 años, explicó que se enfatiza en los fundamentos y, en la medida que los niños van creciendo, se enseñan patrones de defensa y sistemas de juego. Considera imprescindible la disciplina para conseguir un rápido aprendizaje.

“Estuve en el Equipo Nacional, en superior, y yo creo que todo lo que yo he logrado en mi vida me lo ha dado el baloncesto. Y ese granito de arena yo quiero desarrollarlo en ellos, de responsabilidad, disciplina y compromiso”, manifestó la entrenadora.

Michelo Dávila, que se formó deportivamente en las canchas de Canóvanas, regresó a ellas desde su retiro del BSN en el 2008 para retribuir lo recibido. 

Carter, un ex armador del Equipo Nacional y quien por años brilló como jugador franquicia de los Brujos de Guayama, por su parte, se encarga del grupo de 14 años, aunque ha tenido chicos de 11 años. 

“Siempre veo un progreso de los muchachos y eso es lo que yo estoy buscando, que después de cada práctica, de cada juego, saquen más experiencia y tomen el juego en serio”, destacó Carter.

Por la cancha de la urbanización Quintas también se ve al ex delantero del BSN y del Equipo Nacional, Jerome Mincy, quien lleva a su hijo de nueve años a practicar. 

“La experiencia ha sido muy buena. Entiendo que este es uno de los mejores programas que tiene Puerto Rico. El objetivo es desarrollar a los niños. Veo muy interesante su desarrollo como jugador y como persona. Yo entiendo que esa es la mejor parte”, expresó sobre su hijo Jerome, Jr.

El trabajo que se hace en Canóvanas Basketball incide en la cosecha de baloncelistas del país, pero tiene otro propósito de beneficio regional que sus gestores no ocultan. Y es que ellos sueñan con ver a estos muchachos vestir los colores de Canóvanas en el BSN.

Para eso se tiene que materializar el regreso de los Indios a la liga superior, que no es cosa fácil, pero que confían se facilite una vez esté listo el nuevo coliseo municipal Ramón Ramos, el cual se encuentra en etapa de planificación.

“Entendemos que al tener las facilidades, tener un pueblo solvente como se está convirtiendo Canóvanas, pues vamos a tener la proyección de hacer un equipo de baloncesto superior que es el sueño de todas las personas que hacen baloncesto infantil en Canóvanas. Estamos preparándonos duramente para cuando llegue esa fecha, no tener que mirar al lado para buscar jugadores, sino que ya los tenemos aquí”, dijo Jorge con una mezcla de esperanza y confianza.