Eternos Indios: “Tony” Valentín y “Mambo” de León
No ocultaron su emoción al ver sus números retirados.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Muy emocionados y con ojos llorosos, los ex jugadores de los Indios de Mayagüez Luis “Mambo” de León y José “Tony” Valentín vieron cómo sus números quedaban inmortalizados en el jardín izquierdo del estadio Isidoro “Cholo” García.
En la ceremonia, que comenzó media hora más tarde, también hubo un reconocimiento a aquellos jugadores y personal administrativo que han sido parte de la historia de los Indios. Entre los homenajeados se encontraban Jesús “Bombo” Rivera, quien estuvo en el campeonato de los Indios en la temporada 1977-1978, el ex jugador de los Cardenales Milton Ramírez y Otoniel “Oto” Vélez.
“Esto es algo indescriptible. Yo no jugaba para recibir reconocimientos y que me hagan este homenaje es algo que me da mucho sentimiento”, sostuvo Valentín, quien vistiera el número 22 con la tribu.
El también coach de los Leones de Ponce agradeció a la fanaticada por su apoyo y dedicó el reconocimiento a su familia.
“Fueron muchas las alegrías y momentos no tan buenos los que tuve en Mayagüez. Ustedes, los fanáticos, siempre estuvieron apoyándome. Si no fuera por ustedes, yo no hubiese venido a jugar todos los años. Quiero dedicarle este reconocimiento a mi familia, a mi esposa y a mis hijos, quienes siempre me recibían con los brazos abiertos no importaba si conectaba hit o me ponchaba”, sostuvo Valentín con voz entrecortada mientras era aplaudido por cerca de 1,200 personas que se congregaron en el recinto mayagüezano.
Por su parte, De León, quien fue ovacionado constantemente por la fanaticada, no tuvo palabras para describir lo que sintió al pararse frente al área donde está su foto y el número 23 que usó en la camiseta de los Indios.
“Wow!, son tantas las emociones... El hecho de pensar que mi número no será utilizado por otro jugador de Mayagüez y que mi nombre quedará allí me hace sentir grande… enorme porque nunca pensé que sería así”, dijo De León con los ojos aguados.
“Nada más pensar que cuando me muera, mi nombre quedará allí y las futuras generaciones preguntarán: ‘¿Quién es ese De León?’, hace que se me ponga la piel de gallina. Esto es uno de los reconocimientos más grandes que me han hecho”, sentenció.

