En febrero de este año, Héctor ‘Tito’ Lebrón se presentó a los entrenamientos primaverales de los Azulejos de Toronto con la voluntad de ayudar a su exdirigente y amigo Charlie Montoyo, quien estaba en su primera experiencia primaveral como dirigente en propiedad de un equipo de las Mayores.

Y aunque no había muchos bateadores zurdos en el equipo, Montoyo accedió a darle a Lebrón, que es zurdo, la oportunidad de lanzarle a algunos de los demás bateadores en las prácticas de bateo, iniciando una ruta que lo ha llevado a ser uno de los encargados de ayudar a valiosos jugadores de los Azulejos como Vladimir Guerrero y Lourdes Gurriel, entre otros latinos.

“Días después le estaba tirando a Vladimir, a Kendrys Morales, a Freddy Galvis, Teoscar Hernández. Gurriel… Justin Smoak siempre quería que le tirara. Randall Grichuk también”, recordó Lebrón, quien en la pelota boricua fue gerente general de los Gigantes de Carolina.

En una reciente práctica de Guerrero Jr. en el Hiram Bithorn, Lebrón recordó que el día en que se iba a marchar, pensando que ya había ayudado lo necesario, Montoyo lo llamó para decirle que el gerente general de la organización, Ross Atkins, le había pedido que le hablara para ver si podía quedarse al menos dos semanas más para que continuara ayudando.

Lebrón respondió que arreglaría las cosas con su familia en Puerto Rico y que no había problema. Y se quedó las dos semanas adicionales en los campamentos.

“Cuando faltaban tres días para finalmente irme, Charlie me dice: ‘te quieren entrevistar para la posición de traductor. ¿Te interesa?’. Y claro que le dije que haría la entrevista. Eso es una experiencia que jamás pensé que tendría”, contó.

Así pasó por un proceso en el que sobre 20 personas de la organización se sentaron a hablar con él para formar su opinión. Pero culminó el proceso.

“El último día de spring training ya a mí se me había olvidado todo eso, y el gerente me llamó a su oficina. Él me dijo ‘welcome to the big leagues’. Me quedé como perdido, y él me dijo que sí, que me iban a dar el trabajo para que me quedara como traductor. Incluía ser ‘asistant hitting coach’, que el equipo no lo tenía. Y el trabajo del ‘assistant’ era lo que yo más o menos ya había estado haciendo. Así se dieron las cosas y gracias a Dios la experiencia ha sido grande”, relató.

Obviamente, con sus labores como traductor, tuvo que pasar más tiempo con los latinos que no dominan el inglés, como Guerrero Jr., que en aquel momento era, y tal vez sigue siendo, uno de los principales prospectos de las Grandes Ligas.

Era de esperarse que la relación con estos jugadores, en específico Guerrero Jr., creciera poco a poco, más cuando este tiene una novia en Puerto Rico y decidió venir a la Isla a pasar unos días.

“El tipo es excelente. Es bien fácil de llevar. Es un muchacho joven con un futuro muy brillante. Su problema es que no sabe decir que no. Lo que es un buen problema. Pero el muchacho tiene un súper corazón”, dijo Lebrón.

Guerrero Jr. por su parte dijo que la relación con Lebrón le ha sido de gran ayuda y que ya ha trascendido las líneas del diamante.

“El empezó pitcheándome en el ‘cage’. Eso fue antes de la entrevista. Durante la temporada, cuando nos tocaba un lanzador zurdo, siempre nos ayudaba en el ‘cage’ y ahí empezó la rutina y la confianza”, dijo el valioso antesalista dominicano de 20 años.