Nolan Arenado creció en un hogar de padres latinos en Newport Beach, una ciudad ubicada en la costa sur de California, y siempre quiso representar a Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol, a pesar de sus raíces cubanas y puertorriqueñas.

Pero después de sudar la camiseta estadounidense en 2017 y 2023, el antesalista tenía intenciones de vestir los colores de Puerto Rico en esta edición. Aunque su abuela era natural de Guayama, Arenado no estaba seguro de si esta era la decisión correcta por temor a ser rechazado, ya que no nació en la isla. Sin embargo, el dirigente Yadier Molina lo convenció de que el Team Rubio recibiría con los brazos abiertos a un pelotero de su nivel.

“Nací en California, así que siempre quise representar el lugar donde nací. Solo quería hacerlo, pero siempre esperé tener esta oportunidad (de jugar con Puerto Rico), y la recibí, aunque no me la esperaba. Al principio estaba un poco tímido, pero Yadi y algunos de los muchachos me convencieron. Me dijeron: ‘Hazlo, nos encantaría tenerte’. Mi mamá siempre quiso que jugara con Puerto Rico. Quiero representar a mis raíces latinas y a Puerto Rico de la mejor manera posible”, compartió Arenado en una videollamada con Primera Hora.

“No nací allí, así que estaba un poco nervioso. Si los muchachos me hubieran dicho que no, yo les habría contestado: ‘No hay problema, lo entiendo’. Pero ellos querían que fuera y me lo pidieron. Una vez que hablé con Yadi al respecto, fue una gran conversación. Tuve que pensarlo un poco, pero estoy emocionado y listo para jugar”, abundó.

El tercera base, de 34 años, explicó que Molina fue la principal razón por la que formará parte del Team Rubio en esta edición del Clásico, que se llevará a cabo del 5 al 17 de marzo. Jugaron juntos con los Cardinals de San Luis en las temporadas 2021 y 2022 de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés), y lo considera una de las personas que más admira dentro del deporte por su vasto conocimiento.

Siempre esperé tener esta oportunidad (de jugar con Puerto Rico), y la recibí, aunque no me la esperaba. Al principio estaba un poco tímido, pero Yadi y algunos de los muchachos me convencieron. Me dijeron: ‘Hazlo, nos encantaría tenerte’"

-Nolan Arenado

“Yadi jugó un papel importante. Para serte sincero, fue el papel principal. Hablé con él y me dijo que sí, absolutamente. Yo veo a Yadi como un líder. Es un futuro miembro del Salón de la Fama y alguien a quien admiro en el juego, así que quería su aprobación por encima de la de los demás. El hecho de haberla recibido fue lo que me hizo sentir más cómodo a la hora de decidir jugar con Puerto Rico”, detalló.

Arenado no será el primer pelotero que juega con dos países distintos en el Clásico, pues ya esto lo han hecho Marcus Stroman, con Estados Unidos y Puerto Rico; Bruce Chen, con Panamá y China; Tiago Da Silva, con Italia y Brasil; Adam Ottavino, con Italia y Estados Unidos; y Paul Rutgers; con Australia y Sudáfrica.

Por otra parte, el antesalista contó a este medio que nunca ha tenido la oportunidad de visitar Puerto Rico, ya que su abuela se había mudado a Estados Unidos cuando él era muy pequeño. A raíz de esto, su primera experiencia en la isla será la próxima semana en San Juan, cuando juegue ante miles de fanáticos en un abarrotado Estadio Hiram Bithorn, como parte de la fase de grupos. Algunos peloteros puertorriqueños, como Edwin “Sugar” Díaz, Martín “Machete” Maldonado y Enrique “Kike” Hernández, le han adelantado lo que puede esperar de la fanaticada boricua.

Nolan Arenado jugó con Estados Unidos en los Clásicos Mundiales del 2017 y 2023, logrando en el primer año quedar campeón cuando el equipo derrotó a Puerto Rico en la final del torneo.
Nolan Arenado jugó con Estados Unidos en los Clásicos Mundiales del 2017 y 2023, logrando en el primer año quedar campeón cuando el equipo derrotó a Puerto Rico en la final del torneo. (The Associated Press)

“Tenemos un chat grupal y solo he estado tratando de conocerlos a muchos de ellos. Me han estado contando cómo el ambiente será desde el inicio uno de ruidoso, al igual que en los playoffs. No puedo esperar más para eso. Solo quería conocer mejor a algunos de mis compañeros. Quería asegurarme de que se sintieran cómodos con mi llegada. Eso era muy importante para mí”, indicó.

Confiado pese a las bajas de Lindor, Correa y Báez

Arenado confirmó a este diario que el plan original era que jugara en la primera base, mientras Carlos Correa cubría tercera, Francisco Lindor se encargaba del campocorto y Javier Báez defendía segunda. No obstante, los planes cambiaron cuando a Lindor y Correa no les aprobaron las pólizas de seguros que les hubieran permitido jugar en el Clásico, y a Báez no le levantaron una suspensión de dos años por un positivo a cannabis en 2023. Ahora, el californiano ocupará la tercera base, posición en la que se ha destacado a lo largo de su carrera en las Mayores, ganando 10 Guantes de Oro consecutivos.

“No tenía problemas con el plan original. Tenía muchas ganas de jugar en la primera base. Obviamente, toda esta situación con los seguros ha sido decepcionante porque iba a tener la oportunidad de jugar con Lindor, Correa y Báez, pero ahora volveré a la tercera base, lo cual está bien porque me siento más cómodo allí”, aseguró.

“Me hubiese encantado que ellos tres hubiesen jugado en el Clásico porque son peloteros que admiro por su juego y el tipo de persona que son, pero tendremos que competir sin ellos. Tenemos un buen equipo con muchos jugadores de calidad”, continuó.

Además de Arenado, las bajas de Lindor, Correa y Báez obligarán a Puerto Rico a depender de figuras como Emmanuel “Pulpo” Rivera, Willi Castro, Edwin Arroyo, Darell Hernáiz y Luis Vázquez para cubrir el cuadro interior. Mientras tanto, veteranos como Maldonado y Díaz asumirán un rol más vocal dentro del clubhouse. Aún así, el antesalista es fiel creyente de que el Team Rubio todavía tiene posibilidades de dar la sorpresa en el Clásico y llegar más lejos de lo que muchos imaginan.

Nolan Arenado durante los campos primaverales con los Diamondbacks de Arizona.
Nolan Arenado durante los campos primaverales con los Diamondbacks de Arizona. (Ross D. Franklin)

“Hay muchos buenos jugadores y creo tenemos muy buen pitcheo. Solo tenemos que salir a jugar bien. Es una competencia de dos semanas. Básicamente, juegas béisbol durante dos semanas y cada juego cuenta, así que solo tienes que salir, jugar con intensidad y dejar que las cosas pasen como tengan que pasar. Creo que tenemos un grupo con mucha experiencia. Muchos de mis compañeros han jugado antes en este torneo y pienso que eso nos ayudará”, opinó.

“No hay duda de que cuando tienes en tu equipo a Lindor, Correa y Báez tu equipo es mejor, pero hay muchos muchachos en nuestro equipo con la capacidad de salir allá afuera a competir. Todos tenemos nuestra tarea y esperamos con ganas cumplirla. Si nos calentamos, no sabemos hasta dónde podremos llegar. Estamos muy optimistas y confiamos en nuestro equipo”, añadió.

En 2023, Puerto Rico fue eliminado en los cuartos de final ante México, pero en 2017 y 2013 quedó subcampeón bajo la dirección de Edwin Rodríguez, por lo que siempre hay altas expectativas sobre los boricuas. Arenado, uno de los antesalistas más condecorados en la historia de la MLB, es tal vez la mejor incorporación que hizo la Federación de Béisbol local a la novena que llevará al venidero torneo, aunque viene de una temporada en la que su rendimiento estuvo por debajo de lo habitual. Bateó para .237, con 12 cuadrangulares, 52 carreras remolcadas y registró un WAR de 1.3, el más bajo de su carrera.

“Solo estoy agradecido de ser parte de esto. Voy a representar al pueblo de Puerto Rico lo mejor que pueda. Voy a darlo todo y trataré de ayudar a este equipo a ganar”, afirmó.

Arenado y el resto de los integrantes del Team Rubio deberán reportarse el domingo en Fort Myers, Florida. Al día siguiente, tendrán su primera práctica. El martes y el miércoles disputarán unos fogueos contra los Red Sox de Boston y los Twins de Minnesota en sus respectivas sedes de los campos. Tras el segundo compromiso, la delegación puertorriqueña viajará la misma noche del 4 de marzo en un vuelo chárter desde Florida hacia San Juan.