El jardinero central de Detroit, Javier Báez, salió del partido del martes en la quinta entrada por lesión, en la derrota, 5-2, de los Tigers frente a los Braves de Atlanta.

Báez conectó un rodado al campo corto e intentaba ganarle a un tiro alto a la primera base de Mauricio Dubón. Pisó la almohadilla de manera incómoda con el pie izquierdo y luego el pie derecho se le dobló debajo de la pierna al caer.

Tras ser evaluado, lo sacaron en un carrito, pero no le colocaron un inmovilizador.

El boricua explicó que se torció el tobillo después de quedarse atascado en la tierra al intentar evitar el contacto del primera base de Atlanta, Matt Olson.

“Con el mal lanzamiento, pensé que se iba a salir de la base, y así fue, pero aterrizó. Lo vi caer con la pierna izquierda”, dijo Báez después del partido. “Iba a lanzarme para evitar el contacto y solo intentaba mantenerme en pie, pero mi zapatilla se quedó atascado en la tierra, y [Olson] simplemente pasó por encima. Honestamente, no sé cómo no se rompió”, agregó.

En ese mismo partido, el abridor de los Tigres, Casey Mize, también salió lastimado en la tercera entrada por rigidez en la ingle derecha.

El derecho cubrió la primera base en un roletazo hacia el inicialista Spencer Torkelson y registró el out; luego se reunió con los preparadores físicos en el terreno antes de salir. No hubo colisión en la primera base.

Báez es el tercer boricua estelar en salir por lesión esta temporada. El taponero de los Dodgers, Edwin Báez, tuvo que someterse a una operación la semana pasada en su codo derecho para extraerle extractos de cartílago. Se espera que esté fuera de acción, al menos, hasta julio.

Mientras, el campocorto de los Mets, Francisco Lindor, también estará fuera por tiempo indefinido debido a una distensión en su pantorrilla izquierda. Será sometido a nuevas evaluaciones dentro de tres semanas.

El toletero de los Tigers se someterá a una imagen de resonancia magnética (MRI, en inglés) el miércoles. A pesar del incidente, señaló que el tobillo se sentía mejor después de recibir tratamiento durante el juego. No estaba usando muletas en el clubhouse.

“Me dieron un poco de tratamiento. Me hicieron radiografías… Me siento mucho mejor ahora que cuando ocurrió”, dijo Báez.

Su regreso a la acción aún es incierto, y dependerá de lo que refleje el MRI.

“Puedo apoyar el tobillo y me siento con mejor movilidad”, destacó.