Papá de Iván Rodríguez ya lo ve en Cooperstown
Ahora que el estelar receptor vegabajeño se apresta a anunciar su retiro del béisbol, su padre, José Rodríguez, le augura un espacio seguro en el 'Recinto de los Inmortales'.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Vega Baja. Hace 35 años, en un pequeño terreno en el barrio Algarrobo en Vega Baja, José Rodríguez le lanzaba pelotas de béisbol a su hijo de cinco años, Iván. Fue allí donde el pequeño Iván comenzó su ilustre carrera en el béisbol, una que culminará el próximo lunes cuando anuncie de forma oficial que se retira del béisbol, a los 40 años.
Para José Rodríguez, padre del receptor, el anuncio representa una buena oportunidad para recordar y reflexionar sobre la trayectoria de su hijo, una que lo llena de enorme satisfacción y orgullo.
“A mi me cogió de sorpresa”, compartió Rodríguez al recibir ayer a Primera Hora en su hogar en el barrio Algarrobo, al lado del terreno donde se realizaba tiradas con su hijo. “Hace como tres o cuatro semanas hablé con él y eso (el retiro) lo tenía ya en planes. Por el momento, no quería brindárselo a la prensa ni nada, pero uno lo siente” .
“ Verlo todos los días jugando béisbol le da una satisfacción a uno. Yo fui muchas veces a compartir con él y me lo gocé, me gocé mucho el béisbol con él”, recordó Rodríguez.
El orgullo de padre es evidente en la sala de su hogar, donde se pueden ver fotos, memorabilia y otros recuerdos de su hijo, desde camisas y los boletos de todos los partidos a los que asistió para ver a Iván, hasta una sortija de la Serie Mundial del 2003 que su hijo ganó con los Marlins de Florida.
Aunque señala que, al retirarse, su hijo entra en una nueva etapa de su vida que le traerá nuevos retos y alegrías, reconoció que Iván pudo haber dado un poco más al béisbol.
“A él le queda béisbol porque siempre se ha preparado bien y este año él estaba entrenando bien... Estaba ready, trabajando bien y podía jugar un par de años más, en mi opinión”, sostuvo don José, quien lamentó el hecho de que su hijo se retire sin alcanzar los 3,000 hits en las Mayores.
Iván Rodríguez se inició como pelotero desde niñito en Vega Baja y, según cuenta su padre, desde que agarró su primer guante y bola, sobresalió por encima de sus compañeros.
“Yo estaba siempre con él, desde que jugaba pre-coquí con cinco años. Él sobresalía sobre los demás nenes. Para mí, no había duda que el nene tenía un porvernir de que iba a llegar, tenía madera para estar en Grandes Ligas”, rememora Rodríguez.
El resto es historia. Un total 14 Juegos de Estrellas, 13 Guantes de Oro, un premio al Jugador Más Valioso (1999) y una sortija de la Serie Mundial (2003) lo convirtieron en ícono del deporte boricua y le valieron el que sea considerado como el mejor receptor en la historia de las Grandes Ligas.
Por tal razón José Rodríguez reconoce que su hijo no se podrá despedir fácilmente del béisbol, algo que seguirá en su vida.
“Él dice que le gustaría dirigir en las Menores. Dice que si ellos (los jugadores) se preparan como él se preparó, cuando entren a Grandes Ligas, van a estar preparados de verdad. Iván es un muchachito que salió bueno, y gracias a Dios, no le da coraje nada” subrayó.
Don José confía en que su hijo tendrá su lugar seguro en el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown y que, incluso, no tendrá que esperar mucho para ser inmortalizado. Por regla, un pelotero es elegible para entrar en la papeleta del Salón de la Fama cinco años después de su retiro.
“En estos cinco años, es cuestión de portarse bien. Esto es un cedazo, no puede cometer algún acto (erróneo). Pero, a ojos cerrados digo que estará allí, porque los números están”, aseguró Rodríguez.
“Lo logró casi todo. Lo que le faltaba era llegar a los 3,000 hits, que era su última meta. Pero tiene los dobles, triples, jonrones, Guantes de Oro, Juegos de Estrellas y la sortija de la Serie Mundial. Muchos peloteros nunca tuvieron ese galardón. Iván ha logrado mucho en el béisbol”, sentenció.

