Desde niños de 10 años que son preparados para convertirse en peloteros profesionales hasta bonos millonarios que terminan repartidos entre entrenadores y prestamistas, una investigación del medio estadounidense ProPublica expone el complejo negocio que opera alrededor del talento dominicano que cada año busca llegar a las Grandes Ligas.

El reportaje, titulado La fábrica dominicana del béisbol, fue realizado durante meses por el periodista Gus García-Roberts, con la colaboración de otros reporteros y equipos de investigación de ProPublica.

ProPublica una organización de periodismo de investigación sin fines de lucro.

La investigación revisó contratos, documentos financieros, registros corporativos, expedientes judiciales, datos de firmas internacionales y mensajes, además de entrevistar a prospectos, familiares, entrenadores, abogados y ejecutivos.

ProPublica también solicitó respuestas a las personas, equipos e instituciones señalados en el reportaje.

Los hallazgos retratan una industria que mueve cientos de millones de dólares, pero en la que jóvenes prospectos pueden quedar comprometidos económicamente desde antes de alcanzar la edad en que pueden firmar oficialmente con una organización de Grandes Ligas.

Un negocio de $1,042 millones

Los números reflejan la magnitud de la industria.

Según el análisis de ProPublica, los equipos de Grandes Ligas pagaron $1,042 millones en bonos a prospectos dominicanos entre 2012 y principios de 2026.

Alrededor de 450 jugadores dominicanos son firmados cada año, pero menos del 10% llega a disputar al menos un partido en las Grandes Ligas.

La investigación señala además que hasta $500 millones de esos bonos podrían terminar rápidamente en manos de entrenadores y prestamistas.

Los llamados buscones o entrenadores cumplen un papel fundamental. Identifican a los jóvenes, los entrenan y, en muchos casos, los alojan y alimentan mientras esperan una oportunidad con una organización de MLB.

Según ProPublica, existen más de 6,000 entrenadores en República Dominicana y algunos reciben entre 35% y 50% del bono de firma de un jugador.

Comprometidos antes de los 16

Uno de los aspectos centrales del reportaje son los llamados preacuerdos, compromisos económicos entre equipos y prospectos antes de que estos puedan firmar oficialmente.

ProPublica documentó el caso de Belfi Rivera, quien tenía 14 años cuando, según la investigación, los Diamondbacks de Arizona acordaron pagarle $1.8 millones una vez cumpliera los 16.

El acuerdo fue negociado por su entrenador, John Carmona, sin consultar inicialmente con Rivera ni con sus padres, según el reportaje.

Los Diamondbacks no respondieron a las solicitudes de comentarios de ProPublica.

Aunque la firma oficial de jugadores internacionales está sujeta a los requisitos de edad establecidos por MLB, la investigación documenta cómo los equipos pueden comprometer económicamente a jóvenes años antes de que llegue el momento de formalizar el contrato.

El dinero de Rivera

El caso de Rivera sirve como ejemplo de cómo se distribuye el dinero una vez llega el bono.

De los $1.8 millones comprometidos por los Diamondbacks, Carmona recibió $630,000, equivalente al 35%.

Más de $950,000 terminaron destinados a Santo Caraballo, un prestamista que ProPublica identifica como una figura de influencia dentro de esta industria.

La familia Rivera había tomado anteriormente un préstamo de $25,000 de Caraballo y acordado pagarle $180,000 cuando el jugador recibiera su bono.

Cuando llegó el primer desembolso, de $900,000, Rivera acudió a una sucursal del Banco BHD en Boca Chica.

Según el reportaje, el dinero fue distribuido entre las personas que reclamaban pagos relacionados con los acuerdos del jugador y Rivera terminó saliendo del banco sin dinero.

Meses después recibió otro pago y pudo conservar $196,000.

Caraballo recibió entonces un cheque de caja por $703,900, cuyo concepto indicaba “pago entrenador”, según documentos revisados por ProPublica.

Préstamos sobre futuros bonos

El reportaje también documenta el negocio de los préstamos concedidos a familias de prospectos antes de que estos firmen con una organización.

Uno de los casos examinados es el de Ricki Moneys, cuyo padre dijo haber tomado prestados unos $27,000 de Caraballo después de que los Cerveceros de Milwaukee ofrecieran a su hijo un preacuerdo de $1.15 millones.

Según el padre, unos 13 meses después Caraballo recibió 4.5 millones de pesos, equivalente a una tasa anual efectiva cercana al 150%.

Otro padre, el de Kenny Fenelon, dijo haber tomado $50,000 a un interés mensual de 5%, utilizando como garantía el futuro bono de su hijo.

Después de que Fenelon firmó oficialmente en 2025, el padre dijo que Caraballo reclamaba $400,000. Finalmente, según su relato, acordaron un pago de $75,000 por intereses.

Caraballo confirmó a ProPublica que presta dinero a familias y explicó que asume el riesgo de que un jugador nunca llegue a firmar.

La investigación también encontró contratos en los que Caraballo habría comprometido a jugadores de apenas 10 años a entregar la mitad o más de sus futuros bonos de firma.

David Ortiz aparece en la investigación

El expelotero dominicano David Ortiz también aparece en el reportaje por su relación comercial con Caraballo.

Según registros corporativos, ambos figuraron en 2021 como integrantes de Big Papi Sports Group, una compañía registrada en Florida que fue disuelta al año siguiente.

Ortiz reconoció ante ProPublica que había invertido millones de dólares en negocios de Caraballo.

El exjugador explicó que su relación empresarial se limitaba a préstamos a entrenadores.

Sin embargo, ProPublica encontró un contrato en el que aparecen los nombres de Ortiz y Caraballo junto con los padres de un prospecto de 13 años.

El documento establecía que ambos proporcionarían al menor apoyo económico, alimentación, estudios, vivienda y entrenamiento a cambio de 35% de su eventual bono de firma.

El jugador nunca fue firmado y una demanda relacionada con el acuerdo fue desestimada por razones procesales.

Ortiz negó haber participado deliberadamente en operaciones destinadas a perjudicar a jóvenes jugadores o sus familias.

A través de su abogado, también rechazó que su oposición a un posible sorteo internacional de prospectos estuviera vinculada con sus intereses comerciales.

Una industria bajo escrutinio

La investigación cuestiona además el papel de MLB frente a los acuerdos anticipados y el sistema que se ha desarrollado alrededor de los prospectos dominicanos.

MLB declinó responder preguntas específicas de ProPublica y remitió a declaraciones anteriores de sus funcionarios sobre posibles reformas al sistema internacional.

El comisionado Rob Manfred ha expresado su apoyo a un sorteo internacional de prospectos. El sindicato de jugadores se ha opuesto históricamente a esa alternativa, entre otras razones porque limitaría la capacidad de los jugadores para escoger equipo y reduciría la competencia entre las organizaciones por sus servicios.

ProPublica también examinó el papel del Banco BHD en el desembolso de los bonos.

La institución sostuvo que está comprometida con la protección de todos sus clientes, incluidos los jóvenes prospectos, y que las decisiones sobre el uso de los fondos corresponden a los titulares de las cuentas o a las personas legalmente autorizadas.

La investigación plantea, además, el impacto que el sistema puede tener sobre la educación y la vida familiar de los menores. Algunos comienzan a entrenar a tiempo completo desde los 10 años con la expectativa de convertirse en peloteros profesionales.

República Dominicana se ha convertido en una de las principales fuentes de talento internacional para las Grandes Ligas. Pero, según el reportaje, alrededor de ese talento también se desarrolló una industria en la que entrenadores, prestamistas y otros intermediarios pueden reclamar una parte considerable del dinero que eventualmente recibe un joven.

El trabajo de García-Roberts forma parte de una serie de investigaciones de ProPublica sobre el béisbol dominicano y coloca nuevamente bajo escrutinio las prácticas que rodean el reclutamiento de menores y el manejo de sus futuros bonos.

La presentación de ProPublica además agrega otros reportajes que incluso denuncian como en República Dominicana se tapan crímenes que incluso hasta han resultado en muertes para proteger a talentos peloteros.

(Este reportaje fue utilizando como fuente el principal reportaje de Gus García-Roberts publicado en ProPublica, La fábrica dominicana del béisbol)