Nueva York. Luego de la golpiza recibida el sábado por la noche a manos de Miguel Cotto en su pelea de revancha, Antonio Margarito no aceptaba su derrota.

A pesar de tener su ojo derecho completamente cerrado, lo que provocó la detención del combate en el décimo asalto- y una hinchazón en la parte derecha de ambos labios que le dificultaba hablar durante la conferencia de prensa pospelea, Margarito continuó su guerra verbal contra Cotto, insistiendo en que el boricua no pegaba nada y que necesitó de la Comisión de Boxeo de Nueva York para “protegerlo”.

“Sinceramente, me siento bien. No estoy mal. Físicamente, me siento bien. Mi ojo está bien. Lo sigo diciendo. Me inflamé el ojo por tallones (roces con los guantes), no porque Cotto pega. No me hizo nada. Ahora va a decir que uso cosas prohibidas en mi quijada”, sostuvo Margarito, que estaba perdiendo, 89-82, en las tres tarjetas al momento de la detención del combate, cuando su esquina imploraba porque lo dejaran pelear un asalto más.

“Creo que lo protegieron. Les pedí un round más y me lo negaron. Me preguntaron cuántos dedos tenía de frente y tres veces les contesté correctamente. Sólo quería un round más. Estaba empezando a conectar. Ya me empezaba a abrazar. Si no la hubieran parado, hubiera sido otra cosa. La pelea iba a mi favor. Quería ganar ese título (superwélter”, indicó el mexicano.

“Le estuve diciendo (a Cotto) que no pegaba y que si sentía mis golpes. Creo que si alguien me golpeó fue Manny Pacquiao. Cotto sólo me rozó. Les aseguro que si me daban un round más, iba a aventar todo. Pero no se pudo esta vez. Sabía que en Nueva York iba algo a pasar”, agregó Margarito, que vio caer su récord a 38-8 con 27 nocauts.