“Hacemos guerras”: leyendas del boxeo reviven la rivalidad entre Puerto Rico y México
Marco Antonio Barrera y Daniel “La Cobra” Jiménez rememoraron su batalla de 1995.

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Mientras el boxeador mexicano suele ir al frente, presionando y buscando el intercambio de golpes, el puertorriqueño, históricamente ha sido identificado por su boxeo más técnico e inteligente.
Esa mezcla de estilos ha dado paso a algunas peleas memorables, que provocaron una eterna rivalidad boxística entre Puerto Rico y México.
Una de esas guerras ocurrió el 31 de marzo de 1995, cuando el mexicano Marco Antonio Barrera derrotó por decisión unánime al boricua Daniel “La Cobra” Jiménez en una pelea por el título mundial supergallo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) en la ciudad de Anaheim.
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Las tarjetas reflejaron lo cerrada y complicada que fue el combate. El referí José Cobián la vio 116-111, Harold Lederman 117-110 y Lou Moret 115-112.
Más de tres décadas después, ambos expeleadores todavía recuerdan aquella noche como una muestra inédita de lo que representa la riña entre sus países.
“Siempre me preguntan a qué se debe la rivalidad, pero es que el boxeador mexicano es uno que va para adelante, le gusta el intercambio y el puertorriqueño es más cerebral, usa más el cuadrilátero, es más pensante. Eso hace que salgan buenas peleas”, recordó Barrera en un aparte con Primera Hora este jueves luego del reconocimiento al campeón de peso crucero de la OMB, David Benavidez, en un restaurante en The Mall of San Juan en Carolina.

Para Barrera, aquella victoria sobre Jiménez fue una de las pruebas más difíciles de su carrera que finalizó en 2011 con marca de 67-7, 44 KO’s.
“Fue muy complicado para mí. Tenía 21 años y tenía que salir a corretearlo y buscarlo. Las capacidades para encerrarlo fueron bien complicadas. Creo que fue de las mejores y más difíciles peleas”, agregó.
Jiménez, por su parte, recordó la pegada del mexicano y cómo tuvo que modificar su estrategia para sobrevivir la presión.
“Fue una gran pelea. Sabía que pegaba muy fuerte porque realmente lo sentía en cada round que pasaba”, dijo, por su parte, el exboxeador puertorriqueño a este medio.
“La esquina me decía algo a mí durante la pelea y yo hacía otra cosa porque yo no quería ser noqueado. Si me iba a los golpes todo el tiempo, yo sabía que podía hacer nocaut”, añadió el camuyano con récord de por vida de 30-13-1, 15 KO’s.
“Sabemos boxear mucho, movernos, pero también irnos a la guerra y eso nos hace grandes boxeadores”, continuó.
“Cunas del boxeo”
El excampeón mundial Juan Manuel “Juanma” López también entiende esa rivalidad como algo natural entre lo que considera dos potencias del boxeo.
“Son unas peleas muy emocionantes porque tanto Puerto Rico y México son dos países boxísticos. Ellos con su estilo bien frontal, nosotros un poquito más habilidosos porque nos podemos mover un poquito más. Son dos grandes cunas del boxeo y cuando nos enfrentamos hacemos guerras”, manifestó el también padre del prospecto boricua Juanmita López de Jesús.
López, que sumó más de una decena de reyertas frente a aztecas, recordó particularmente sus enfrentamientos contra el mexicano Daniel Ponce de León, incluyendo el nocaut en el primer asalto que le dio el campeonato mundial de las 122 libras de la OMB en el 2008.

De otro lado, para el miembro del Salón de la Fama del Boxeo Internacional, Iván Calderón dicha rivalidad ayudó a elevar carreras como la suya y crear leyendas.
El excampeón (35-3-1, 6 KO’s) rememoró especialmente sus peleas contra Hugo Cázares.
“La de Hugo fue la que me llevó a otro nivel en mi carrera porque venía matando a todo el mundo a (Nelson) Diepa, a (Alex) ‘El Nene’ Sánchez, a (Miguel) ‘Samurai’ del Valle y fue donde yo mismo me hice un reto de subir división... Para mí, era el monstruo en ese entonces”, dijo Calderón.
“Creo que eso fue lo que me llevó a otro nivel y a que me reconocieran más, venía de 12 defensas y nadie conocía a Iván como cuando gané esa pelea”, agregó el guaynabeño.
Sobre sus dos derrotas por la vía rápida contra el también mexicano Giovani Segura, Calderón recordó la mentalidad de su rival.
“Ahí uno se dio cuenta que aunque tú tengas la habilidad y otros no los tengan, la fortaleza, el hambre y el deseo de ganarle a alguien pueden también llevarte a otro fruto, y eso le pasó a Giovanni Segura. No tenía el talento boxístico para enfrentar a Iván Calderón, pero tenía la fortaleza, el hambre y el deseo”, sentenció el boricua, de 51 años.



