México, D.F. Juan Manuel “Juanma” López persigue una segunda oportunidad para “revivir su carrera” en el boxeo.

Dicho comentario puede resultar algo extraño viniendo de un peleador de solo 29 años de edad y, además, que ha sido dos veces campeón en dos divisiones (supergallo y pluma).

Varios factores, no obstante, se confabularon para descarrillar el norte del boxeador natural de Juncos. Entre ellos, la segunda derrota que sufrió a manos de Orlando Salido, revés que desembocó en un lamentable incidente por el cual López cumplió ocho de una suspensión de 10 meses.

Otro componente fue el doloroso proceso de divorcio por el cual atravesó.

“He hecho cosas, con 29 años, que han hecho gente con 42 años. Dios me ha dado la bendición de, con 29 años, tener una propiedad (casa), invertir en otras propiedades, tener varios automóviles y darme ciertos lujos que, quizás, otras personas que han trabajado toda su vida y que no se han podido dar. Lo único que me falta es viajar en un crucero, tirarme en paracaídas, algo que nunca haré, y ver a mis hijos crecer, porque todo lo demás, gracias a Dios, se me ha dado”, compartió López a Primera Hora.

Sin embargo, López enfrentó varios sinsabores que prefiere dejar atrás y concentrarse en cumplir algunas metas que todavía le faltan por cumplir.

“El boxeo no es como otros deportes tradicionales como el béisbol, baloncesto o voleibol, que de siete juegos puedes perder tres. Por ejemplo, puedo venir el sábado y perder, pero entonces cambian muchos planes. No es que la carrera se acaba pues, gracias a Dios, tengo una gran compañía que siempre me ha apoyado, pero de ganar, la cosa cambia. A veces el público de Puerto Rico es difícil, se tiende a mofar mucho de uno porque a veces no comprenden lo que sucede. Pero esto es otra oportunidad de demostrarle al pueblo puertorriqueño que todavía estoy aquí y que no me he ido”, enfatizó el púgil.

López también lidió con el proceso de divorcio de su ex esposa Bárbara de Jesús.

“Cometí muchos errores, mayormente, después de la pelea contra Rafael Márquez, cuando vino el proceso de divorcio. Esa fue una parte bien dura y bien difícil en mi vida”, relató.

López explicó que tuvo que aprender a cocinar, lavar y realizar muchas otras tareas de las cuales se encargaba De Jesús. El púgil indicó que el proceso de adaptación fue difícil, aunque ahora dice que, aparte de tener un poco más de práctica en la cocina, son tareas que ahora las hace “con la mano izquierda”. Del mismo modo, López ahora cuenta con la ayuda de su compañera Geraldine.

“Geraldine es un gran compañera y se encarga de todo en la casa; es una gran ama de casa y cocina buenísimo!”, dijo López.