
Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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LAS VEGAS.- La espera acabó.
El escenario ya está listo y esta noche se desatará lo que se perfila como una guerra entre dos gladiadores.
El campo de batalla será el MGM Grand de Las Vegas y tanto Miguel Cotto como Antonio Margarito están preparados con sus planes de ataque delineados.
Solamente resta que el sonido de la campana retumbe en la arena en señal de que es hora de pelear parade una vez definir quién es el mejor en la división wélter (147 libras).
Para Cotto, el duelo de esta noche significa la quinta defensa de su cetro de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y una victoria lo colocaría en primera fila camino a un posible duelo con Oscar de la Hoya en diciembre. Pero Margarito tiene otra idea en mente, está determinado a reclamar su espacio como uno de los mejores púgiles en esta división.
A continuación,un vistazo a las fortalezas, debilidades y proyecciones para el encuentro que podrá ser visto a través de HBO Pay Per View a partir de las 9:00 de la noche.
Fortalezas
Cotto: El criollo ha mejorado a pasos agigantados en cada uno de sus pasados combates. Ha demostrado ser un púgil versátil que puede pelear agresivamente al igual que boxear cuando es necesario. Posee un devastador gancho de izquierda que lo concentra en los planos bajos de sus oponentes, así como un leñador que castiga un árbol hasta verlo caer. Usa golpes cortos, precisos y eficientes. No los desperdicia para conservar energía.
Puede alterar su ritmo desde intercambiar en el centro del ring con agresividad, hasta boxear y caminar para mantener distancia. El entrenamiento fue extenso y ha sido evidente que está en excelentes condiciones cardiovasculares.
Ganar algunas libras le ha venido bien, no solamente al no tener que sacrificar su cuerpo al bajar de peso, sino también porque asimila mejor los golpes que recibe.
Margarito: Una vez escucha la campana, el azteca se transforma en una máquina de tirar golpes y no les da tregua a sus oponentes hasta verlos caer. Físicamente es más alto y tiene un mayor alcance que Cotto. Además, ha demostrado que tiene una buena quijada y lo demostró cuando probó suerte en las 154 libras contra el también puertorriqueño Daniel Santos.
Su mejor arma ofensiva es el upper de izquerda que usa con mucha eficiencia y, contra un oponente de baja estatura como Cotto, podría hacer mucho daño.
Debilidades
Cotto: En el pasado ha quedado expuesto a las derechas voladas. Evidencia de eso es lo ocurrido ante DeMarcus Corley y Ricardo Torres, cuando militaba en las 140 libras. Su defensa es algo sospechosa ya que mantiene sus manos a los lados de su cabeza y queda algo abierto en los planos bajos, un área que Margarito ataca muy bien.
Puede que todavía queden unas dudas en cuanto a su quijada y estará por verse si podrá resistir la constante presión de Margarito. Deberá cuidarse de no conectar golpes bajos.
Margarito: El mexicano es mucho más lento de manos y pies que Cotto. Tiende a telegrafiar sus golpes, especialmente cuando está a distancia. Una vez la pelea es a corta distancia, queda algo abierto en los planos bajos, justo donde Cotto hace el mayor daño.
No posee muchos movimientos de cabeza, lo que será un blanco relativamente fácil para el puertorriqueño encontrar. En el pasado, cayó en la costumbre de comenzar lento para luego apretar el paso, pero en sus dos pasados pleitos ha sido todo lo contrario.
Los oponentes rápidos le crean problemas y eso lo lleva a frustrarse.
Proyecciones
La esquina de Margarito ha insistido en que su concentración se basó en transformar al mexicano en un boxeador, pero habrá que ver si puede alejarse del estilo que ha usado por demasiados años. Para que Margarito se lleve la victoria, tendrá que ser paciente hasta que surjan los momentos indicados para colar sus golpes.
Si, por el contrario, se concentra en perseguir a Cotto por el ring, el boricua recurrirá a su inteligencia y boxeo a lo largo de los 12 asaltos. Por ello, Cotto se esmerará en hacer que Margarito desperdicie energías y es ahí cuando aprovechará para ir acumulando el castigo necesario para apuntarse una cerrada decisión unánime a su favor.

