El 11 de septiembre de 2004, Miguel Cotto cumplió con la expectativa que la empresa promotora Top Rank colocó sobre el púgil puertorriqueño.

Esa noche, tres años después de la tragedia que sacudió Nueva York cuando cayeron las Torres Gemelas minutos después que un puñado de terroristas estrellaron dos aviones contra los edificios, Cotto se proyectó ante el mundo como gran figura del boxeo rentado que eventualmente se convirtió.

El escenario fue el Coliseo José Miguel Agrelot, que por primera vez presentó una cartelera de boxeo. En juego estaba al vacante cinturón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), versión de las 140 libras, ante un rival que Cotto conocía desde sus días como aficionado.

Kelson Pinto, de Brasil, había superado a Cotto en torneos aficionados, pero nadie se iba a interponer en el camino del cagüeño para cumplir su sueño de convertirse en campeópn mundial ante su gente.

Pinto, quien llegó al combate con un récord de 21-0, visitó la lona en el segundo y nuevamente en el quinto. Para la sexta vuelta, la suerte estaba echada y Cotto aprovechó la oportunidad para castigar a su oponente hasta que el referí Roberto Ramírez intervino para detener la acción.

Cotto se hizo campeón y esa noche nació una estrella en el boxeo puertorriqueño.

Pinto pasó a hacer cuatro peleas adicionales ante rivales de poca monta y se retiró en el 2006. Cotto, mientras tanto, continuó su ascenso hasta eventualmente ganar fajas mundiales en otras tres divisiones (147, 154 y 160 libras).