Las Vegas, Nevada. Miguel Cotto y Ricardo Mayorga arribaron ayer por separado al hotel MGM Grand, sede de su combate de esta sábado 12 de marzo, acompañados por sus respectivos séquitos y ante el reclamo de decenas de personas que ocuparon una parte del vestíbulo de la hospedería para observar de cerca a los protagonistas de la cartelera “Relentless” a pocos días de su choque.

Mayorga fue el primero en arribar, junto al pintoresco promotor Don King, quien no perdió la oportunidad para reclamar el retorno al boxeo de Félix “Tito” Trinidad.

Sin embargo, fue el nicaragüense Mayorga quien llamó la atención para el deleite de los fanáticos cuando aclamó a viva voz que se encargará de poner punto final a la carrera de Cotto a su estilo peculiar.

“En lo personal (Cotto) me cae mal. No me gusta como boxeador y lo voy a sacar del boxeo. Cuando le pegue, no va querer pelear ni con su esposa. Lo voy a retirar, ya que lo voy a noquear en cuatro asaltos”, aseguró Mayorga, retador a la faja superwélter (154 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en poder del boricua.

Cómodo en el papel del villano

Mayorga, asimismo, insistió en que se goza el papel que ha venido protagonizando desde el primer día que se acordó el combate.

“En las películas, el villano es quien más disfruta. Me gusta siempre hacer el papel de malo. Voy a ganar y soy el mejor. Me estoy disfrutando mucho estar nuevamente en este escenario”, dijo Mayorga.

Poco después, un serio y sereno Cotto arribó a la hospedería acompañado por el entrenador Emanuel Steward, además de su hermano José Cotto y el peleador Jesús Rojas.

Aunque estaba programado para que los peleadores no cruzaran caminos, Mayorga se las ingenió para permanecer en el área en espera de que Cotto subiera al ring que adorna el vestíbulo del hotel. De hecho, por más que el nicaragüense intentó captar la atención del campeón puertorriqueño, Cotto permaneció tranquilo y prefirió ignorar a Mayorga mientras éste le lanzaba insultos.

“Hoy será la última escena de la comedia llamada Ricardo Mayorga y Don King”, respondió Cotto, quien piensa que las tácticas de Mayorga son puras habladurías.

“En Los Ángeles cuando no había prensa, nos saludó de una manera muy gentil y eso me demostró que siente respeto hacia mi figura, pero si quiere venderse y necesita venderse de esa manera, que lo siga haciendo”, comentó Cotto, mientras Mayorga hizo todo lo posible por interrumpir las entrevistas con los distintos medios de prensa.

“Ha quedado demostrado que no es necesario ser un payaso para tener éxito en el boxeo, pero si Mayorga quiere seguir de esa manera, es su problema. El sábado haré mi trabajo y me concentraré en hacer el trabajo para el que nos preparamos en Florida”, sentenció en referencia al estado en que realizó su entrenamiento para la pelea.

Luego de culminar con las entrevistas, Cotto subió a un vehículo que lo esperaba para ser llevado al gimnasio de Top Rank para una sesión de entrenamiento a puertas cerradas.

Los púgiles se encontrarán cara a cara hoy, nuevamente, en la conferencia de prensa final.