Ángel “Tito” Acosta no permitirá que el tropezón que sufrió en su intento por conquistar el cinturón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) el pasado viernes detenga sus aspiraciones por volver a coronarse en la división mosca (112 libras).

El púgil puertorriqueño tomará un largo descanso luego de caer por nocaut técnico ante el japonés Junto Nakatani antes de regresar a Indio, California, para entrenar bajo la tutela de Joel Díaz con miras a una pelea a principios del 2022. Nakatani retuvo la faja cuando el referí Roky Burke detuvo el combate después del cuarto asalto debido a que Acosta sangraba por la nariz.

Estaba bien preparado, pendiente a ese golpe, pero no pensé que me fuera a lastimar el tabique de la nariz. No paraba de sangrar y, aunque podía continuar, el doctor me había llamado la atención tres veces”, relató Acosta (22-3, 21 KO), quien aseguró que el golpe no provocó una fractura.

Acosta compartió que el golpe ocurrió en el primer asalto y, antes del cuarto, le suplicó a Díaz que le diera una oportunidad de continuar. Sin embargo, el sangrado le dificultó la respiración.

“Solamente fue ese golpe. Estaba haciendo la pelea que nos propusimos. La idea era trabajar a Nakatani adentro, pero en el primer round me agarró con el golpe a distancia. Desde el tercero Joel trató de parar la sangre y me advirtió que si no no paraba, iba a detener la pelea. Me sentí decepcionado porque no esperaba ese resultado”, admitió Acosta.

El peleador entiende que existen las posibilidades de aspirar nuevamente a un cetro mundial a pesar del revés.

Hablé con los promotores y dijeron que tenemos para seguir trabajando. Tomaré un descanso hasta el año que viene, tal vez enero o febrero porque me queda. Si se da la revancha con Nakatani no tendría problemas porque me quedo en las 112 libras. Ni subo, ni bajo de división”, afirmó Acosta.