Con un doblete cada uno, Lionel Messi y Luis Suárez destrozaron el martes al Getafe, que cayó goleado por 6-0 en cancha del Barcelona, reforzado una fecha más como líder de la liga española.

Los azulgranas ampliaron transitoriamente su ventaja sobre el escolta Real Madrid a cinco puntos, aunque el conjunto blanco aún debe jugar su partido correspondiente a la 34ta fecha, el miércoles de local frente al Almería. Los merengues necesitarían la victoria para alcanzar 82 puntos y recuperar la diferencia del inicio de la jornada respecto al Barsa, que cuenta 84 unidades y solo cuatro fechas pendientes para la conclusión del campeonato.

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Con la vista puesta en la siguiente ronda el fin de semana contra el colista Córdoba y las semifinales de Liga de Campeones pocos días después contra el Bayern de Munich, el equipo de Luis Enrique se permitió incluso realizar rotaciones ante un Getafe que apenas opuso resistencia en el coloso barcelonés y quedó relegado al 13er lugar de la tabla de posiciones.

Messi abrió la cuenta tras penal sobre Suárez a los nueve minutos de juego, y la cascada de goles no cejó hasta que el argentino cerró la cuenta a los 47. Entremedio, Suárez (25 y 40) añadió su propio doblete, y el uruguayo ya suma 13 dianas ligueras y 14 goles en sus últimos 15 partidos oficiales. En racha también se encuentra Neymar, con tres encuentros seguidos marcando y cuatro dianas en ese tramo. El brasileño anotó el tercer tanto a los 28 y también asistió para el cuarto de Xavi Hernández (30).

Messi, por su parte, alcanzó los 38 goles en el torneo y ya le pisa los talones al madridista Cristiano Ronaldo, actual máximo artillero con 39 conquistas.

La jornada se completa con los cotejos Levante-Córdoba y Athletic de Bilbao-Real Sociedad.

Vestido de amarillo y parapetado en defensa, al Getafe no le acompañaron ni la fortuna ni el mínimo fútbol requerido para dar la sorpresa en el estadio Camp Nou, donde sí logró arañar un empate la pasada campaña.

Como un rodillo, el Barsa aplastó cualquier intención de jugar la pelota del cuadro madrileño, que antes de los 10 minutos de juego ya había permitido dos disparos del lateral Dani Alves y el tanto de penal de Messi.

Con una maniobra de distracción, el argentino participó de la jugada que acabó en derribo de Álvaro Arroyo a Suárez, y con un gesto de elegido definió la pena máxima: toque suave y globo ralentizado, con Vicente Guaita vencido, espectador privilegiado de la hipnótica parábola.

Intentó abrir los ojos el Getafe, también con un sombrero del colombiano Fredy Hinestroza ante un Claudio Bravo desubicado, pero el arquero chileno reaccionó con bravura y sacó el puño izquierdo en última instancia, salvando el gol sobre la línea y manteniendo al Barsa en ventaja.

En el área opuesta, los azulgranas se entendían a las mil maravillas, y una mirada de Suárez bastó para que Messi lanzara una diagonal aérea a espaldas de la defensa y el uruguayo empalmara acrobáticamente con la diestra, sacando las telarañas del rincón izquierdo de Guaita.

A partir del 2-0 intensificó la avalancha sobre el cuadro getafense, impotente para salir de la cueva, abrumado por la presión adelantada de los locales; como la que generó el robo de Rafinha, descarga de Suárez para Neymar y tanto del brasileño, con leve caricia y recorte para el perfil derecho.

El Barsa sentía el impulso del viento a favor y se movía con criterio al compás de Xavi, quien se animó con una comba a la red desde fuera del área, tras apoyarse en Neymar.

Vencido el Getafe y entregado el Camp Nou, el equipo de Luis Enrique se aplicó en la circulación horizontal de la pelota y Suárez finalizó una jugada digna del balonmano con otro zapatazo combado, previa dejada sedosa de Xavi.

La pesadilla del Getafe la reflejaba el 5-0 del marcador al descanso, pero Messi no avistó bandera blanca en la reanudación e incrementó el asalto a las esquinas de Guaita, incapaz de alcanzar su zurdazo curvado desde el flanco izquierdo.

Asistente en el sexto tanto, Suárez casi celebró el triplete cuando empalmó por encima del travesaño un rechace defensivo. También se aproximó Hinestroza al gol del honor en escapada, pero apuntó al poste, y Messi vio como el arquero le negaba finalmente un tiro libre directo, dejando la paliza en media docena de goles. Y al Barsa, un poco más cerca de la liga.