El ex jinete Eddie Belmonte puede afirmar que es el responsable del ascenso a nivel profesional tanto de Ángel “Junior” Cordero como de John Velázquez, los únicos jinetes puertorriqueños que engalanan el Salón de la Fama del Hipismo de Estados Unidos.

En la primera mitad de la década de 1960, Belmonte instó a Cordero a probar suerte en Nueva York. Cordero accedió a la invitación y viajó a Estados Unidos con el deseo y la ilusión de cosas mejores.

Pero el discrimen racial de la época y el pobre respaldo por parte de entrenadores provocaron que Cordero se viese afectado por la frustración que lo llevó a considerar seriamente regresar a la Isla.

“Una tarde regresé a mi casa de montar y pregunté por Junior (Cordero). Me dijeron que se había ido al aeropuerto a tomar un avión para volver a Puerto Rico. Arranqué para el aeropuerto, cuando lo encontré le vacié la maleta y perdió el avión. Lo convencí para que se quedara. Le dije que le ayudaría a conseguir mejores montas”, recordó Belmonte.

El resto es historia.

Cordero perseveró hasta que se convirtió en uno de los mejores jinetes del mundo.

En el caso de Velázquez, Belmonte guarda gratos recuerdos de sus inicios en el hipismo porque fue uno de sus instructores en el curso de jinetes de la Escuela Vocacional Hípica.

“Se veía muy bien en los caballos. Tenía mucha calma, que es lo principal, aunque era muy alto para la edad. Era muy cumplidor, nunca faltaba ni daba excusas” , compartió Belmonte, primer jinete boricua en ganar una carrera de la Triple Corona de Estados Unidos cuando en 1970 se impuso en el Preakness Stakes de 1970.

“Cuando empezó a montar, ‘Tico’ García, quien era agente de ‘Johnny’, me habló para que se lo enviara a Junior. Llamé varias veces a Junior para que lo ayudara, le insistí hasta que decidió mandarlo a buscar”, recordó Belmonte.

“Le aconsejé a Johnny que se mantuviera alejado de lo que no le convenía, hasta que le recomendé a mi valet (asistente) en el jockey room y trabajó con él. Hasta (trabajó) con mi agente cuando empezó a montar en Nueva York”, dijo Belmonte.

“Antes de irse, me dijo que no hablaba inglés y le recomendé que se buscara una novia americana para que viera como iba a aprender inglés más rápido. Ahora se le ha olvidado hablar bien el español”, añadió.

Belmonte dijo sentirse feliz por los éxitos de Velázquez, que lo han llevado a ser reconocido como uno de los mejores jinetes del mundo, casi alcanzando el nivel de Cordero en sus mejores tiempos.

“Lo que (Velázquez) ha hecho es inmenso. Me alegra ser parte de sus triunfos. Johnny es un orgullo para Puerto Rico y haberlo ayudado en lo que pude representa un orgullo. Me encantaría estar on él, pero a la distancia estaré feliz”, dijo.