Venció el cáncer y enfrenta una de las carreras más duras del mundo

Por Agencia EFE 11/26/2018 |09:57 a.m.
Gianna Velarde, de 24 años, posa junto a su moto, contó como aprendió a correr entre las dunas de Lima con su padre, en desobediencia a su madre, con su casco y su peluca. (EFE)  
Es la primera mujer peruana en insertarse en este desafío.

Lima. Gianna Velarde es la primera mujer peruana que correrá el rally Dakar en la categoría de motos, un reto enorme que jamás se imaginó cuando a los 15 años se subió por primera vez a una moto y encontró en ella las fuerzas para vencer al cáncer y, desde entonces, superar cualquier obstáculo que se le cruce.

 "La moto a mí me dio mucha fuerza, libertad e independencia. Descubrir todas esas cosas en esa etapa es probable que te vuelva una mujer muy poderosa en algunos años", comentó Velarde en una entrevista a la Agencia Efe.

 "La moto era mi válvula de escape, mi medio para yo sentirme fuerte y, sobre todo, para sentir que yo también era ganadora", agregó.

¿Qué es el Dakar?

El Dakar, el rally más duro del mundo, transitará en su edición 2019 por un único país, Perú, y lo hará con un recorrido de 5.000 kilómetros entre los que se cuentan 3.000 cronometrados, con un 70 % de la ruta sobre arena y dunas, informaron este miércoles sus organizadores.

La empresa francesa Amaury Sport Organisation (ASO) desveló que el trazado del Dakar 100 % peruano se centrará en el sur del país, con un viaje de ida y vuelta de Lima a Tacna, la ciudad peruana ubicada en la frontera con Chile, y un día de descanso en la turística ciudad de Arequipa.

Serán 10 etapas del 6 al 17 de enero que transitarán en gran parte por la ruta que ya utilizó el Dakar este año, cuando también partió de Lima y se encaminó hacia Bolivia para después terminar en Argentina.

16 quimioterapias y 32 radioterapias

 Sobre las dos ruedas, Velarde pudo soportar mejor las 16 quimioterapias y 32 radioterapias que recibió para eliminar un cáncer en los ganglios.

 "De repente vi que yo también podía trepar los mismos cerros que los hombres. Con el casco puesto, nadie sabía que yo era mujer. Era una más de la manada. Eso a mí me ayudó muchísimo", señaló.

 Ahora, a sus 24 años, Gianna mantiene el carácter de "niña rebelde" y atrevida que la empujó a desobedecer a su madre y aprender a montar en moto con su padre, un punto de inflexión en su vida con las dunas del sur de Lima como escenario.

 "Estaba con mi peluca y el casco. Di vueltas y vueltas, me caí y salí toda enterrada en arena, pero salí feliz, y era algo que hacía muchísimo tiempo que no sentía en esa época", recordó.

 De la misma manera, los padres de Gianna intentaron persuadirla de no correr el Dakar 2019 pero ya desistieron en su objetivo y ahora son los primeros en apoyarla.

 "El Dakar me ha unido muchísimo a mi familia. Para mí el Dakar es una oportunidad de enfrentarme a mis propios demonios e iniciar un nuevo capítulo en mi vida", indicó Velarde.

 "Estoy muy segura de que la Gianna que termine este Dakar será muy diferente a la de hoy en día y eso me emociona mucho por todas las experiencias que voy a vivir", añadió.

 La motociclista reconoció que para ella la moto es su hobby, "un estilo de vida y una filosofía", así que su meta será completar la carrera y demostrar que, si ella es capaz de hacerlo, otras como ella también lo son.

Inexperta y rechazada

 Para hacer el reto más complicado pero también más atractivo, Velarde tomará la salida del Dakar sin casi experiencia en rallys pero con la moral y tenacidad de trepar hasta las dunas más altas.

 "Nadie está preparado para correr un Dakar. Algunos han aprendido a navegar el mismo día de la partida. Hay mucha gente que se ha metido sin saber absolutamente nada, y yo he pensado que también lo puedo hacer", explicó.

 Su primer rally lo corrió en septiembre, en el Desafío Inca, una de las pruebas de preparación para el Dakar, en la que pudo anticipar de primera mano la dureza de la prueba.

 "Me pasó de todo. El primer día se me prendió fuego la moto en los tanques de atrás. Me quedé botada por el embrague y tuve que esperar a que se enfriase para poder continuar trepando las dunas", relató.

 "El segundo día me quedé sin gasolina en una parte de la ruta y el tercer día, a dos kilómetros de la meta, se fundió la batería", añadió la peruana.

 A pesar de los numerosos incidentes, Velarde mantuvo el tipo: "No me sentí mal físicamente ni tampoco incapaz. Navegué bien y las veces que me perdí, luego recuperé el rumbo. Obviando las fallas mecánicas, puedo hacer un buen papel en el Dakar", sentenció.

 Otro obstáculo que debe superar es el "rechazo" que Gianna afirma haber sentido al competir con chicos que ni la alcanzarían si ella tuviera un poco más de fuerza para los tramos más duros. "A mí no me gusta que me ayuden porque sé que puedo hacerlo sola, y en otras partes soy más rápida que ellos", sostuvo.

 Termine o no el Dakar 2019, Gianna Velarde prometió continuar con sus estudios de marketing estratégico y su labor de instructora de manejo de motos, con clases solidarias para niños de pocos recursos o con cáncer a los que quiere transmitir su pasión y el sentimiento de empoderamiento que a ella le da la moto. 

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