Así se entrena para convertirse en luchador profesional en Puerto Rico
Espíritu Pro Wrestling Dojo abre sus puertas a Primera Hora para explicar cómo se preparan quienes aspiran a subir al cuadrilátero.

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Treparse a un ring frente a miles de personas en una cartelera de lucha libre profesional, como lo han hecho figuras de la talla de Carlos Colón, Savio Vega y Ray González en cada rincón de Puerto Rico, conlleva un largo proceso de aprendizaje que pocos conocen.
Alrededor de la isla quedan al menos ocho academias que enseñan el arte de la lucha libre profesional. Una de ellas es Espíritu Pro Wrestling Dojo, localizada en la urbanización Valencia en Río Piedras.
Allí, el entrenador Víctor Ortiz, conocido en esta industria como Mike Mendoza, tiene bajo su tutela a más de 25 estudiantes que sueñan con algún día ser reconocidos a nivel mundial a través del llamado “deporte de las emociones”.
Con el fin de conocer el proceso de formación de esta disciplina en Puerto Rico, Primera Hora tuvo acceso a una sesión de entrenamiento en el Espíritu Pro Wrestling Dojo, en la que varios de sus alumnos corrieron las cuerdas y practicaron caídas y llaveos.
“Para entrar a una escuela de lucha libre, un estudiante necesita espacio, amor por esto y estar dispuesto a hacer sacrificios. Toda persona que no tenga ningún tipo de condición cardiaca o crónica, que le impidan realizar ejercicios de alta intensidad, lo puede lograr, siempre y cuando tenga amor por la lucha libre y esté dispuesto a darlo todo”, dijo Ortiz a este medio.
El instructor, con casi dos décadas de experiencia en la lucha libre profesional, contó que por sus manos han pasado estudiantes con diferentes condiciones, como el autismo y la diabetes. Entre todos ellos, destacó a Rubén, un joven autista que eventualmente se graduó de su escuela y hoy es luchador profesional.
“Tengo varios estudiantes con autismo. Creo que he tenido todo tipo de estudiantes, pero el autismo es una de las cosas más impresionantes porque son personas que no piensan igual. Tienen lo que se le llama el espectro del autismo y piensan distinto, con un proceso más lento, pero lo hemos logrado”, relató.

Condición física y dominio del ring
Ortiz, de 35 años, enfatizó que un luchador profesional necesita una condición física que le permita ofrecer un espectáculo de al menos 10 minutos a los fanáticos. Esto es algo que se desarrolla con el transcurso de cada clase, aunque podría pasar a un segundo plano si el alumno ya tiene un trasfondo en algún deporte.
La segunda técnica, y quizás la más importante, es aprender a rodar, un movimiento clave con el que los luchadores profesionales caen en la lona protegiendo su cuello y espalda.
“Tú tienes que protegerte. La lucha libre es un deporte al que estamos expuestos cada vez que nos trepamos al ring por todas las caídas que cogemos. Yo he visto luchadores con años de experiencia que tienen una contusión con una caída mala”, detalló.
“Una mala caída también trae problemas de la espalda. Hemos visto luchadores como Ray González, que ha sido operado de la espalda varias veces, entre otros que tienen problemas de espalda por caer mal constantemente”, abundó.
El mentor explicó que, por lo general, los estudiantes comienzan dominando la rodada de frente para luego pasar a la de espalda. En esos primeros meses en una escuela de lucha libre profesional, la prioridad es desarrollar el control de su cuerpo más allá de acciones que impliquen tener contacto con otros.

El camino para ser luchador
Ortiz indicó que la academia de la que también es propietario divide sus clases en tres niveles: básico, intermedio y avanzado. Ofrecen cuatro sesiones semanales: los martes con Macho Navarro; los miércoles con Hijo del Enigma; los viernes con Action Jackson, exclusivo para mujeres; y los sábados con el propio Ortiz, enfocado en principiantes.
“Lo que define un nivel de otro es cuánto progreso tú tienes dentro de una clase. La clase de básico es dominio corporal y dominio del ring para que puedas hacer todo lo que implica hacer solo como correr cuerdas y brincar de una esquina a otra”, sostuvo.
“Intermedio es cuando ya hay contacto entre dos personas. En ese formato ya hay movimiento y tienes que dominar el arte de contacto. Avanzado es cuando hay una lucha completa de principio a final”.
El entrenador comentó que las clases de nivel avanzado están dirigidas a elevar el rendimiento de los luchadores. De hecho, añadió que en esas sesiones aceptan a luchadores profesionales activos en la escena que no necesariamente son estudiantes de la escuela, ya que la lucha libre profesional, como cualquier otra disciplina, debe practicarse constantemente para mantenerse en forma y afinar sus habilidades.

“La lucha libre es como cualquier deporte. Tienes que hacerlo todo el tiempo para poder mantenerse vigente. El luchador que entienda que puede quitarse de la escuela o dejar de practicar después que empieza a ser luchador profesional no va a durar mucho haciendo esto”, opinó.
Evolución de las escuelas de lucha libre
Ortiz expresó que actualmente el Espíritu Pro Wrestling Dojo acepta estudiantes de 15 años en adelante, aunque planifica abrir una categoría para niños de 9 años o más. Y es que esa fue la edad en la que él comenzó a practicar esta disciplina bajo la supervisión de su abuelo, El Vikingo, cuyo nombre de pila es Salvador Pérez.
A su vez, compartió que las mujeres reciben la misma preparación que los hombres e incluso participan en luchas intergénero. No obstante, explicó que no siempre fue así, ya que décadas atrás las personas involucradas en este negocio solían guardar celosamente los secretos que les permitían luchar noche tras noche.
“Antes tú entrabas a una escuela ya con la mira de que te iban a sacar. El maestro iba dirigido a quererte sacar porque antes la información no estaba tan a la mano. Antes se protegía mucho la lucha libre porque se entendía que era un tabú en muchos de los sentidos. Por lo tanto, los estudiantes duraban poco”, recordó.
“Hoy en día tenemos la responsabilidad de entender que sí vamos a hacerlo difícil porque nadie se convierte en luchador si no pasa un proceso bien difícil, pero ya no entras para salir, sino para atender lo difícil que es”, prosiguió.

A través de sus años de experiencia como instructor, Ortiz entiende que la primera sorpresa que se llevan los alumnos cuando se matriculan en Espíritu Pro Wrestling Dojo es que esta industria es mucho más complicada de lo que parece y no un juego.
Incluso, lo considera uno de los deportes más difíciles de practicar por todo lo que conlleva ofrecer un buen espectáculo dentro del cuadrilátero. Por eso, los estudiantes están al menos dos años tomando clases antes de presentarse en una cartelera.
“No es solamente un buen performance, tener habilidades físicas o que te veas bonito. Tienes que tener proyección, carisma, buena condición física que te permita durar mínimo 10 minutos en el ring luchando y entender la psicología para entretener al público”, sostuvo.
Además de Espíritu Pro Wrestling Dojo, Puerto Rico cuenta con otras escuelas como Attitude Wrestling Academy, Martillo Wrestling Club, Sensacional Wrestling School y Beast Mode Wrestling Academy.
Las personas interesadas en matricularse en Espíritu Pro Wrestling Dojo pueden acceder a su página en Facebook para solicitar una evaluación gratuita o asistir a su próxima cartelera, Wrestling Machina, en sus instalaciones en la urbanización Valencia, donde verán acción algunos de sus instructores y estudiantes.
Algunos de los luchadores profesionales que se graduaron de Espíritu Pro Wrestling Dojo y están activos en la escena son Androide 787, Manú, Samuel Olmo, El Hijo del Enigma, Amadeo Soler, Daisy Lyn, Sai Pérez, Gema y Serena Sánchez.


