Inglewood, California. Cooper Kupp no pudo hacer nada cuando los Rams de Los Ángeles acudieron al Super Bowl hace tres años, un mero espectador tras el desgarro de ligamento en la rodilla al inicio de la temporada.

De vuelta en el partido por el campeonato de la NFL, Kupp prácticamente hizo de todo en la ofensiva final de los Rams y coronó una temporada en la que completó la triple corona de los receptores, galardonado como el Jugador Más Valioso del Super Bowl.

Kupp superó a Eli Apple para llevarse el pase de 1 yarda con 1:25 en el reloj, para darle a los Rams su primer título del Super Bowl en Los Ángeles, imponiéndose el domingo 23-20 ante los Bengals de Cincinnati.

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“No me merezco esto”, dijo Kupp. “Estoy agradecido por estar rodeado de estos compañeros, por mis coaches y por mi familia. Estoy muy agradecido por toda la gente que siempre me ha alentado, que me ha motivado y que ha estado conmigo en cada paso”.

Los Rams orquestaron el ataque que sentenció el duelo tras haber sido incapaces de mover el ovoide en sus primeras siete ofensivas desde que Odel Beckham Jr., el compañero de Kupp, sufrió una lesión en la rodilla izquierda. Ello hizo que los Bengals enfocaran sus coberturas en Kupp, conteniéndole. Pero los Rams lograron despertar en el momento justo.

“Esa es la recompensa de un trabajo arduo, de muchas horas juntos”, dijo el quarterback Matthew Stafford. “Le tengo que dar las gracias al entrenador (Sean McVay) por darnos la orden ... ‘Hey, Matthew, tú y Cooper salgan a encargarse. No paraba de pedir jugadas para él, buscar la manera de hacerle llegar el balón. Y completaba jugadas increíbles, es lo que sabe hacer”.

Kupp atrapó cuatro pases para 39 yardas en el avance que condujo a los Rams al título, convirtiendo una jugada de 4ta oportunidad y 1 con un acarreo de 7 yardas.

También provocó tres penalizaciones cerca de la raya de gol, abonando el terreno para su anotación.

Fue el cierre apropiado de una histórica temporada para un receptor abierto.

Kupp emuló a Jerry Rice (1990), Sterling Sharpe (1992) y Steve Smith (2005) como los únicos jugadores desde la fusión que lideran la NFL en touchdowns (16), yardas acumuladas (1.947) y recepciones (145).

También igualó lo logrado por Joe Montana en 1989 al quedar como los únicos dos jugadores que ganan el MVP del Super Bowl y el premio al Mejor Jugador Ofensivo del Año de AP en la misma temporada.