Cuesta arriba la gesta de la boricua que busca alcanzar la cima del Everest
Nicole Santiago documenta en sus redes sociales la complicada travesía y lo que ha tenido que luchar para completar su sueño.

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La boricua Nicole Santiago, quien intenta escalar el Everest, comenzó hace unos días su ascenso a la montaña más alta del mundo, expedición que podría tomar entre uno a dos meses.
En sus redes sociales, la alpinista natural de California pero de padre boricua, ha compartido actualizaciones sobre su gesta, que sería la última para poder completar el ‘Seven Summits’, un reto que inició hace 15 años, y que consiste en escalar los picos más altos del mundo.
En una de esas actualizaciones, en su cuenta de Instagram la boricua ofrece una muestra de lo difícil que es la expedición.
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La alpinista puede verse en el frío paraje de los Himalayas respirando aceleradamente, para luego dejarnos saber que ni siquiera ha comenzado a escalar, sino que se trata de una caminata desde su tienda al baño del campamento 2, que se encuentra a unos 21,000 pies de altura.
“Caminar al baño, ponerme las botas, todo es agotador aquí”, lee la publicación en Instagram.
En otras imágenes, en cambio, logra capturar la belleza del lugar, entre montañas cubiertas de nieve en paisajes que parecen sacadas de una postal.
Pero si escalar el Everest es un reto literalmente cuesta arriba, mucho más empinada ha sido la lucha de Santiago para poder llegar hasta allí y representar a todos aquellos que de alguna manera u otra, sueñan con escalar triunfos que pudieran pensar, no les pertenecen.
Entre lágrimas, precisamente desde el segundo campamento de la expedición, la boricua relató durante una entrevista para el canal de YouTube Everest Live, todos los esfuerzos y sacrificios que ha tenido que hacer para llegar hasta donde se encuentra hoy.
No solo esfuerzos y sacrificios físicos si no también para poder costear su odisea, ya que el alpinismo es un deporte muy caro y es la única en un grupo de 20 hombres y solo dos mujeres, que ha tenido que buscar auspiciadores y recolectar dinero para su gesta.
Además, Santiago se mostró muy emocionada por el respaldo que ha recibido desde la tierra de su papá, lo que significa mucho más para ella que el de sus principales auspiciadores.
“Especialmente en Puerto Rico, hay escuelas donde tienen camisas con mi nombre y están recogiendo dinero y me siento más agradecida por los $50 o los $100 que han recogido, que algunos de los donantes que tengo que me han donado miles de dólares, porque el apoyo comunitario significa mucho para mí, especialmente en Puerto Rico”, relató la joven.
Durante la entrevista, Santiago explicó que comenzó a hacer los “Seven Summits” cuando tenía 25 años y entre una montaña y la otra, tiene que hacer pausas de tres o cuatro años en lo que puede recaudar dinero suficiente para la siguiente expedición.
Precisamente los costos de la miión en el Everest la han hecho dudar en ocasiones, sobre si es una aventura a la que pertenece, pero son esas mismas dudas las que la empujan a luchar y seguir adelante, no solo por la emoción de llegar a la cima, sino para ser una pionera en el alpinismo y un ejemplo para otros que no han alcanzado sus sueños.
“Hubo un momento cuando me sentí como que, ‘yo no pertenezco aquí. Porque soy la única mujer, la única persona recogiendo dinero. No puedo costear estar aquí, así que quizá no estoy donde pertenezco’. Y he tenido que superar eso porque, exactamente porque por eso pertenezco a aquí. Porque hay mucha gente que piensan que no pertenecen (donde están), porque no ven personas como ellos. Por eso exactamente es que tengo que estar aquí. y exactamente como creo que me voy a sentir cuando complete el reto”, sostuvo.
“(Soy) el tipo de persona que tu no piensas que pertenece. Esas son las personas que necesitan saber que están representadas, y que pueden seguir sus sueños. No tiene que ser el Everest. Pero si no ves alguien que es un ejemplo, eso no significa que no puedes hacer lo que quieres y ser esa persona que es un ejemplo para otros”, añadió.
De auspicio en auspicio
Para llegar a donde está hoy, Santiago, quien trabaja como asistente de vuelo, ha tenido que valerse de toda clase de patrocinio, desde auspicios comerciales, hasta el respaldo de entrenadores personales que han donado su tiempo y la han asistido en su preparación física. Incluso, reveló que debido a sus constantes viajes por la naturaleza de su trabajo, no ha podido seguir un entrenamiento normal para la escalada.
“Yo vivo al nivel del mar, estoy volando todo el tiempo y mucho de mi entrenamiento ha sido tomar las escaleras en los hoteles donde me quedo, con una mochila en mi espalda, una máscara de deprivación (de aire) y subir escaleras por horas”, narró.
“Cuando tienes la imagen de quien está en la cima de la montaña, probablemente no piensas en alguien como yo. Y por eso, tengo que luchar, eso es más que una razón por la que quiero llegar a la cima y solo ser así de representativa”, concluyó.
Las personas interesadas en ayudar económicamente a Nicole Santiago para cumplir su meta de llegar a la cima del Everest pueden hacer su aportación mediante su cuenta de GoFundMe.


