Destruido su entrenador

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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Cuando José “Cano” Colón se enteró de la muerte de Diego Lizardi se petrificó, detuvo su auto en medio de la carretera número dos y comenzó a llorar sin consuelo.
Su acto produjo un tapón enorme, pero Colón no podía evitarlo, pues escuchó por radio la noticia de la muerte de quien fue su alumno desde los cinco años y de quien, de alguna manera, impulsó la gimnasia boricua hasta lo que es hoy: el deporte olímpico más productivo en competiciones internacionales
“Diego era mi hijo, para mí era un hijo. Venía donde mí y me pedía consejo. Siempre me escuchó, como atleta, como persona... Toda su carrera estuvo conmigo”, dijo un compungido Colón, el entrenador del Equipo Nacional de Gimnasia.
Colón resumió con una frase demoledora el estado de ánimo que permea en el deporte tras la muerte de Diego Lizardi: “El mundo de la gimnasia está de luto”.
“Estamos de luto. En la funeraria vamos a estar todos, a apoyar la familia de Diego, que siempre estuvo dando apoyo a la gimnasia. En su memoria, hay que seguir todos los proyectos que él tenía en mente para ayudar la gimnasia y la juventud del país”, dijo Colón al refirirse a un proyecto que Lizardi delineaba para llevar la gimnasia a la escuelas públicas mediante la capacitación a los maestros del país. Ese plan se trabajaba en conjunto con el Departamento de Recreación y Deportes. Además, el ex atleta operaba escuelas de gimnasia en Dorado, Bayamón y Caguas, mientras esperaba abrir un negocio próximamente en Ponce.
“La familia de la gimnasia está consternada y de luto. Todo el trabajo que vamos a hacer de ahora en adelante lo vamos a dedicar Diego, quien nunca dejó la gimnasia y fue un gran atleta en una época en que la gimnasia empezaba a desarrollarse y cuando no se planificaba”, sostuvo Colón al explicar que bajo su tutela Lizardi consiguió preseas doradas en Juegos Centroamericanos, una medalla en Panamericanos y registró soberbias actuaciones en campeonatos mundiales.
Colón, entrenador del Equipo Nacional de Gimnasia Masculina que alcanzó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006 y los Panamericanos de 2007, sostuvo que los “Golden Boys”, a quienes entrena en la actualidad para varias competencias internacionales, están destruidos.
“Los muchachos del equipo están todos con el psicólogo. Diego es una persona que nos dio mucha gloria al país. Hay veces que pienso que estoy soñando que Diego muriera. Teníamos entrenamiento y están cancelados, porque la memoria mental no está bien. Aquí no hay entrenamiento, porque todo el mundo quería a Diego. Ha aportado mucho para la gimnasia. Estaba haciendo bien al país. Tenía proyectos con los niños, la juventud, los maestros y ver que esto haya pasado...”, dijo Colón al guardar un angustioso silencio.
“Esto es una cosa que nos tiene fuera de nosotros. Aquí todo el mundo está bien afectado. Diego yo lo hice desde los cinco años. Fue uno de los primeros gimnastas que tuvo logros internacionales. Fue a dos Olimpiadas, a campeonatos del mundo. Sus mejores actuaciones fueron comigo. Se mantuvo en el deporte, nunca se fue. Iba para Qatar ahora con la delegación en función de juez. Esa presencia siempre estuvo ahí”, explico Colón, quien aseguró que Puerto Rico perdió a un gran aliado en el desarrollo del deporte.
“Él agarró de la mano el equipo que está ahora e hizo la transición a partir de los Juegos Panamericanos de 2003. Nunca dejó la gimnasia, siempre estuvo ahí. Venía a las prácticas y ayudaba a los muchachos del Equipo Nacional. Es una gran pérdida para el deporte. Diego venía en grande, pero lamentablemente se le cruzó en el camino la muerte. Uno tiene que aprender de lo que pasó. Yo aprendí que hay que estar listo para muerte siempre”.

