La dificultad en conseguir auspicios privados y gubernamentales en medio de la pandemia del coronavirus y de organizar de una forma apropiada la edición número 59 del Medio Maratón San Blas de Coamo fueron los motivos que llevaron a sus organizadores, la fraternidad Delta Phi Delta, a tomar la dolorosa decisión de posponer esta carrera con la aspiración de que la situación mejore más adelante en el 2021.

“Nosotros no queremos suspender la edición 59”, expresó Hernán Torres, presidente y director ejecutivo del San Blas en entrevista telefónica. “Por tal razón, lo que hicimos fue extender la fecha para un poquito más adelante, pero aún no hemos decidido cuándo se haría”, agregó el directivo.

El tradicional evento, que se celebra de manera ininterrumpida desde 1963, estaba pautado para el 7 de febrero de 2021. La edición de este año se llevó a cabo el 2 de febrero, semanas antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarará una pandemia a nivel mundial por el coronavirus y que el gobierno de Puerto Rico estableciera un toque de queda y un cierre de emergencia para contener esta enfermedad. Ambas situaciones continúan en efecto seis meses después.

Torres compartió que la Junta de Directores de la competencia se reunió en los pasados días y llegó a la conclusión que lo más viable era posponer la carrera de 21.0975 kilómetros hasta que las condiciones en el país y en el mundo fueran propicias para hacerla. Explicó que como parte del análisis para llegar a esta conclusión se reunieron con todos los auspiciadores para auscultar su parecer y evaluaron las normas emitidas por el gobierno para evitar la propagación del COVID-19. El directivo agregó que se valoraron varias opciones para cumplir con la fecha en febrero, como hacerla sin público. Sin embargo, esta alternativa fue descartada porque le fallaría al cariz popular de la carrera que catalogó como “un evento de pueblo y para el pueblo”.

Al final, se decantaron por la posposición.

“El medio maratón es una actividad que conlleva hospedaje (para los atletas internacionales que son invitados) y conlleva una serie de cosas que con la pandemia no se van a lograr o es bien cuesta arriba lograrse. Por tal razón, y con la responsabilidad que tiene la fraternidad Delta Phi Delta, decidimos posponerlo, esperando las directrices gubernamental que permitan este tipo de actividades o que la Junta de Directores con nuestros asesores nos traigan opciones”, estipuló Torres, quien recordó que para poder montar está competición deben contar con la ayuda de la Policía de Puerto Rico y municipal y de un ejército de voluntarios.

Torres insistió que la Junta de Directores se reunirá periódicamente para tomarle el pulso a la situación del coronavirus para ver cuándo podrían celebrarlo. Asimismo, esperan poder traer atletas internacionales, como se ha hecho desde 1966. Pero de no ser así, lo celebrarían con los corredores nacionales.

Por último, el presidente de la carrera reconoció que tomar la decisión de atrasarla fue difícil para el grupo. “Todavía lo es. Para nosotros es traumático porque el San Blas es un hijo de la fraternidad. Imagínate que no podamos llevar a cabo un evento que lleva tantos años. Es fuerte, pero seguimos trabajando”.