Josh Cardiello, exjugador de fútbol americano a nivel escolar y universitario, padre de familia y esposo, falleció a los 30 años tras sufrir un paro cardíaco mientras jugaba baloncesto.

Su muerte ocurrió el lunes 5 de enero, cuatro años después de que su hermano menor, Jacob, perdiera la vida de manera similar.

El deceso fue confirmado por el medio local WSB-TV. Su padre, Jay Cardiello, dio a conocer la noticia a través de una publicación en redes sociales, en la que describió la pérdida como “completamente inesperada” y aseguró que ha dejado a familiares, amigos y colegas “con el corazón roto”.

“Josh dedicó su vida a honrar la memoria de su hermano Jacob tras su fallecimiento en 2021”, expresó su padre. Añadió que su hijo se destacó por su compromiso, integridad y compasión, cualidades que definieron tanto su vida personal como profesional.

Cardiello trabajaba para Amgen, una empresa de tecnología biomédica, donde, según su padre, dejó una huella significativa entre compañeros y pacientes. “Josh será profundamente extrañado y siempre recordado por el impacto que tuvo en quienes lo rodearon”, señaló.

Tras la pérdida de ambos hijos, Jay Cardiello aseguró que canalizará su dolor impulsando iniciativas de prevención, entre ellas la implementación de pruebas genéticas obligatorias al nacer, evaluaciones cardíacas periódicas durante la niñez y el apoyo a innovaciones en tratamientos cardiovasculares.

De acuerdo con su obituario publicado por Flanigan Funeral Home & Crematory, Josh era conocido como “un gran oso de peluche con un corazón de oro”. Se graduó de Buford High School en 2013 y de la Universidad de Tennessee en Chattanooga en 2017.

Durante su etapa escolar, fue campeón estatal en tres ocasiones con el equipo de fútbol americano de Buford High School. Posteriormente, inició su carrera universitaria con una beca completa en la Universidad de Georgia y la culminó como titular en la Universidad de Tennessee en Chattanooga. Además, participó en un campamento de novatos con los Tampa Bay Buccaneers, equipo del que fue fanático de toda la vida.

La celebración de su vida se llevará a cabo el sábado 10 de enero en Buford. La familia solicitó que, en lugar de flores, se realicen donaciones a la organización sin fines de lucro Who We Play For, dedicada a promover exámenes de salud cardíaca para atletas estudiantiles con el objetivo de prevenir paros cardíacos repentinos durante la práctica deportiva.