‘Limpios’ los luchadores de aquí
Tienen que presentar todos los años exámenes médicos.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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Para que un luchador profesional pueda trabajar en Puerto Rico, debe presentar certificación médica que muestre que es negativo al VIH y a la hepatitis C, según confirmó ayer el director ejecutivo de las Comisiones de Boxeo, Gallos, Seguridad y Artes Marciales Mixtas, Miguel Laureano.
A raíz del escándalo que ha sacudido la lucha libre a nivel mundial luego que el luchador canadiense Devon “Hannibal” Nicholson demandara a Larry Shreve, mejor conocido como Abdullah The Butcher, por supuestamente contagiarlo con hepatitis C, Laureano aclaró que la mayoría de las compañías de lucha libre en Puerto Rico están cumpliendo con los requisitos que exige la Comisión de Seguridad (a la que está adscrita la lucha libre) para renovar sus licencias y poder trabajar en la Isla, según el Artículo 5 del Reglamento 7686 que cobija la lucha libre.
“Todo luchador profesional debe renovar la licencia anualmente, según el reglamento vigente, y la gran mayoría lo están cumpliendo”, destacó Laureano, quien dijo que la Comisión tiene la potestad de prohibirle a algún luchador no ver acción o hasta sancionarlo en caso de que ejerza sin autorización.
Según Laureano, el Artículo 5 del Reglamento 7686, aún vigente, exige pruebas idénticas para luchadores extranjeros que vengan a Puerto Rico.
“Para los luchadores no residentes, se les pide llenar la solicitud para trabajar en Puerto Rico, dos fotos y certificaciones médicas de VIH y hepatitis C, entre otros”, indicó Laureano.
El director ejecutivo dijo estar al tanto del escándalo que se ha generado en el mundo de la lucha libre por la demanda que Nicholson ha presentado contra Shreve.
Ambos luchadores han estado activos en Puerto Rico. Nicholson luchó entre el 2005 y el 2008, mientras Abdullah es un personaje muy conocido en la Isla por sus sangrientas batallas con el legendario luchador boricua Carlos Colón.
“Hasta el momento, no se ha reportado en Puerto Rico ningún caso de contagio por hepatitis C ni por VIH”, aclaró Laureano.
“Las luchas sangrientas, con el pasar del tiempo, cada vez son menos en Puerto Rico. La lucha libre se ha vuelto un espectáculo más familiar. Pero la salud es algo que nos preocupa y para eso estamos tomando medidas”.
Laureano explicó que para el año entrante, la lucha libre dejará de formar parte de la Comisión de Seguridad y tendrá su propia comisión que velará más de cerca todo lo relacionado con la industria.
“Estamos trabajando un nuevo reglamento, que debe comenzar a implantarse para enero, en el que se le exigen más requisitos. Además de salud, nos aseguraremos de que una persona designada por la comisión evalúe y certifique si un solicitante tiene las habilidades necesarias para poder ejercer como luchador y así evitar lesiones”, concluyó.

