“Pochi”: un legado como pocos
Ha organizado cientos de competencias deportivas.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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No hay nadie en Puerto Rico que haya estado vinculado de alguna forma al atletismo y que no sepa quién es Reinaldo Olilver.
“Pochi”, como le llaman cariñosamente todos sus discípulos, es un reconocido director técnico que ha organizado de forma desinteresada -y en ocasiones hasta anónima-, cientos de competencias deportivas, especialmente de atletismo, celebradas en el país durante las últimas cinco décadas, incluyendo todas las Justas de Atletismo de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI).
A modo de honrar una vida completamente dedicada al deporte puertorriqueño, el Comité Organizador del World’s Best 10K (WB10K), decidió dedicarle la decimocuerta edición del evento a Oliver y otorgarle el honor de realizar el disparo de salida a las 5:25 p.m. del domingo.
“Para mí, es una gran deferencia. He tenido mucha suerte; no sé dónde estaría sin el atletismo. En ningún momento pensé que llegaría esto. Estoy como muchacho pequeño con juguete nuevo”, dijo Oliver en entrevista con este diario y mientras soltaba una alegre carcajada.
Entre sus muchos logros, “Pochi” fue el primer puertorriqueño que ganó una medalla en Juegos Panamericanos, la que unió a un oro previo a nivel centroamericano.
“Su mayor valía para la sociedad es su consistencia como propulsor del deporte en todo el sentido de la palabra”, dijo el director del WB10K, Rafael Acosta.
“Pochi” nació en Ponce en 1932 y se crió en el barrio Berlín de esa ciudad. En el 1952, participó en jabalina y disco como parte de la histórica delegación a los Juegos Olímpicos en Helsinki, Finlandia. También fue uno de los atletas boricuas que a mitad de dichas Olimpiadas izó la bandera puertorriqueña por primera vez en una competencia internacional.
Tres años más tarde se convirtió en el primer boricua en ganar una medalla (bronce) en Juegos Panamericanos (Ciudad de México), y en 1956 participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne, Australia.
No conforme con eso, desde el 1958 hasta el 1962 se destacó como pelotero profesional con la organización de los Cardenales de San Luis en Estados Unidos. En Puerto Rico jugó para Ponce y San Juan, y luego de su retiro trabajó como coach de Santurce por 16 años.
Una década más tarde, debutó como entrenador en jefe de los Gallitos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, con el triunfo en las Justas de Atletismo de la LAI.
Aunque “Pochi” nunca ha buscado reconocimientos personales, ha sido distinguido en múltiples ocasiones y actualmente forma parte del Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño.
“Con este reconocimiento estoy medio asustado. Soy tímido. Figúrate, yo ni hice escuela superior porque estaba más dedicado al juego. Nací con mucha honra en un arrabal a la quinta potencia y me superé, y mira lo que estoy viviendo ahora”, manifestó “Pochi”.

