El tenis de mesa puertorriqueño llegó a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con la encomienda de mantener a la Isla entre los protagonistas de la región. Y lo logró.

Con ocho medallas -cuatro de oro, dos de plata y dos de bronce-, la delegación boricua superó las seis preseas que el Departamento de Alto Rendimiento (DAR) del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur) había establecido para ellos como expectativa para esta justa regional.

El grupo de tenimesistas sobrepasó las métricas, además, en medio de un relevo generacional que podía generar dudas.

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“Nos sentimos muy satisfechos. Fue misión cumplida. La meta que nos puso el Comité Olímpico eran seis medallas. Sobrepasamos esa expectativa. Tuvimos ocho medallas”, resumió a este medio el presidente de la Federación Puertorriqueña de Tenis de Mesa, Iván Santos.

El botín dorado tuvo a Adriana Díaz como protagonista, al conquistar el oro en el torneo individual femenino y extender su dominio regional al alcanzar su décima presea de oro centroamericana. Díaz también subió a lo más alto del podio junto a Brianna Burgos en dobles femenino, y con Burgos, Kristal Meléndez y Alondra Rodríguez en el equipo femenino.

El cuarto oro fue gracias a Burgos y Steven Moreno en dobles mixtos.

Las dos medallas de plata llegaron en dobles masculino, con Steven Moreno y Ángel Naranjo, y en dobles mixtos, donde Díaz hizo pareja con Naranjo.

Burgos, por su parte, aportó una medalla de bronce en el torneo individual femenino, mientras que el equipo masculino, integrado por Moreno, Naranjo, Enrique Ríos y Jabdiel Torres, completó el medallero con otro bronce.

El resultado permitió que Puerto Rico igualara con México en cantidad total de medallas, con ocho para cada delegación. Sin embargo, los boricuas terminaron primeros en el medallero del tenis de mesa por sus cuatro preseas de oro, en comparación con las tres de los aztecas.

Un relevo exitoso

De las siete modalidades disputadas, Puerto Rico únicamente no consiguió medalla en el individual masculino.

Fuimos el país más exitoso. Hay que tomar en cuenta que este es un equipo renovado completamente”, destacó Santos.

Ahí está, precisamente, uno de los mayores valores de la cosecha boricua debido a que estos fueron unos Juegos de transición.

La raqueta número uno Díaz afrontó sus cuartos Juegos Centroamericanos y del Caribe, mientras que Naranjo, Rodríguez y Burgos participaron por segunda ocasión. Para el resto de la delegación, Santo Domingo representó su estreno en el escenario regional.Moreno, Ríos, Torres y Meléndez comenzaron a ocupar los espacios que dejaron figuras como Brian Afanador, Daniel González y Melanie Díaz.

“Ese relevo generacional que se dio es producto de este trabajo que hacemos internamente en Puerto Rico”, sostuvo Santos, quien también reconoció la labor de entrenadores y clubes en el desarrollo de los jóvenes.

La federación, explicó Santos, ha trabajado durante años para identificar a los niños y jóvenes con mayor rendimiento e incorporarlos progresivamente al equipo adulto.

“Nosotros tenemos muchos niños. Lo que hacemos es que los que se destacan más, que tienen mejor rendimiento, los vamos priorizando y los vamos integrando al equipo adulto”, explicó.

Ese crecimiento también es visible para el entrenador del equipo femenino, Bladimir Díaz, quien calificó con una “A” la actuación de la delegación.

“Yo creo que es más que satisfactorio y gratificante ver cómo la delegación obtuvo estas medallas. Puedo decir que nuestra actuación yo la catalogo de A, si fuera una escuela”, manifestó el también padre de Adriana.

El trabajo en la isla

Para Díaz, el éxito no se limita a la cantidad de preseas sino que es el reflejo de una estructura que, según indicó, continúa creciendo tanto en cantidad como en nivel técnico.

“El crecimiento del tenis de mesa en Puerto Rico es vertiginoso en términos de cantidad y nivel técnico. Hay muchos niños, hay más entrenadores. Yo creo que la estructura como tal se está fortaleciendo”, señaló.

Puerto Rico también consiguió ocho medallas en la pasada edición de San Salvador 2023, pero en aquella ocasión solo fueron dos doradas.

“Todos nuestros atletas fueron medallistas y de posibles 10 medallas que se dan en total, nosotros tuvimos ocho”, destacó, por su parte, Santos.

El presidente federativo entiende que para que la cadena de talentos continúe hacen falta más recursos y respaldo en las categorías de base.

“Hace falta mucho por hacer, especialmente lo que se llama el trabajo de base en el Departamento de Recreación y Deportes (DRD), que tienen que darnos ese apoyo para nosotros poder continuar y que esta cadena se mantenga por muchos años”, sentenció Santos.