Reconocen el legado de Nilmari Santini
Hoy se develó una tarja que inmortaliza a la fenecida judoca.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 12 años.
PUBLICIDAD
Como una mujer de carácter fuerte y luchadora, pero a la vez muy amorosa y alegre, así fue recordada la fenecida judoca Nilmarie Santini por familiares y amigos que se congregaron este jueves en el centro de entrenamiento que lleva su nombre, ubicado en las instalaciones del Departamento de Recreación y Deportes (DRD) de San Juan, durante la develación de una tarja que inmortalizó a esta atleta.
La actividad, que contó con un nutrido grupo de personalidades ligadas al deporte, se produjo ocho años después de la muerte de la medallista panamericana en 2006 y seis años desde que el centro de entrenamiento del DRD fuera designado con su nombre.
La primera en destacar su lado combativo y amoroso fue su amiga y compañera de equipo, Lisa Boscarino. La exjudoca recordó la lucha que llevaron ellas dos y su otra colega, Maniliz Segarra, para combatir el discrimen y lograr el reconocimiento de este deporte en la rama femenina.
"Nilmarie siempre fue una mujer de carácter fuerte y por esa cualidad a veces la querían tratar de controlar, pero a Nilmarie nadie la controlaba. Además, con sus resultados era imposible mantenerla controlada. Nilmarie siempre llevaba alegría donde quiera que estuviéramos. En cualquier país que estuviéramos, ella siempre estaba rodeada de gente y era el centro de atención. Donde estaba Nilmarie, había alegría. Ella era la alegría de la delegación de Puerto Rico, y así la recuerdo siempre", apostilló sonriente Boscarino.
En esa misma línea, Sara Rosario, presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), reconoció que la lucha que dieron atletas como Santini ha sido vital para los logros que han obtenido las atletas puertorriqueñas.
"Escuchar a Lisa hablar del discrimen... Esa palabra nos golpea, pero así ha sido para muchas de nuestras mujeres en muchos de los deportes, la historia nos lo enseña. Desde los inicios de Rebekah Colberg (la primera mujer puertorriqueña en participar en una competencia deportiva internacional), siempre han habido piedras en el camino. Por eso cuando las mujeres logran una hazaña en el deporte, uno se lo disfruta un poquito más", puntualizó Rosario, quien destacó la importancia de crear espacios para las mujeres en los deportes.
Por su parte, Ramón Orta, secretario del DRD, señaló que desde que el centro deportivo fue bautizado con el nombre de Santini, él siempre tuvo presente que tenía que haber una tarja para que todas las personas que acudieran allí supieran el nombre de esa instalación y conocieran el legado deportivo de la atleta.
"Yo recuerdo cuando Nilmarie partió y como esa semana su muerte acaparó la atención de la familia deportiva que siempre siguió su trayectoria. Desde ese momento, se planteó que este centro de entrenamiento debía llevar su nombre y se debía hacer un acto para formalmente inaugurarlo. Sin embargo, no es hasta hoy que se puede hacer... Hoy se dieron todos los elementos para poder hacerle este pequeño homenaje con mucho cariño", manifestó Orta mientras observaba la tarja.
La pieza, que está ubicada a la entrada de la cancha bajo techo, mide sobre seis pies de alto y está hecha de aluminio. Muestra una imagen de la atleta con los brazos levantados en señal de victoria y una breve biografía. Fue realizada por el artista Armando Medina.
Entre los logros deportivos de Santini, sobresale la medalla de bronce que obtuvo en el Campeonato Mundial de Judo celebrado en Holanda en 1986. Un año después, en los X Juegos Panamericanos celebrados en Indianápolis (Estados Unidos) se colgó una medalla de oro en la categoría +78 kilos, convirtiéndose en la primera mujer puertorriqueña en ganar oro en esta justa deportiva.
En los siguientes Panamericanos, celebrados en La Habana (Cuba) en 1991, ganó dos medallas de plata, una en los +78 kilos y la otra en la categoría abierta. Asimismo, participó en las Olimpiadas de Barcelona 1992, donde llegó en novena posición entre 21 judocas.
La atleta falleció el 25 de marzo de 2006, tras un largo padecimiento de cáncer.


