En días en que varios ciclistas han sufrido accidentes en las carreteras puertorriqueñas, cientos de aficionados y profesionales se montaron en sus bicicletas esta mañana y, como todos los domingos, aprovecharon las horas que tienen disponibles y sin tránsito de automóviles en un tramo de la carretera 165 entre Toa Baja y Dorado para rodar libremente.

La iniciativa Ruta del Ciclista Toa Baja / Dorado comenzó en septiembre del año pasado como una alternativa para que los ciclistas pudieran practicar su deporte en una vía sin tener que preocuparse por “competir” por el espacio que deberían compartir los conductores de autos.

“Todos los domingos, llueva o escampe, aunque haya otras actividades, se corre la ruta”, expresó Carlos Arroyo, presidente y fundador de la Ruta. Cada domingo, desde las 6:30 a.m. hasta las 11:00 a.m., se detiene el tránsito desde el balneario Punta Salinas hasta la entrada al pueblo de Dorado y los carriles son para uso exclusivo de ciclistas o corredores.

El ciclista Eduardo “Cocolo” Valencia sabe muy bien los peligros a los que se exponen cuando ruedan en vías transitadas por autos, pues estuvo muy cerca de presenciar cuando Josué Ramos murió luego de ser arrollado por un conductor el pasado domingo, 3 de noviembre.

“Lo que pasó (con Josué Ramos) –que lo vi, porque yo iba en la misma ruta, me lo encontré en el suelo y la semana anterior habíamos corrido juntos– es lamentable”, dijo Valencia con evidente emoción.

“Esto es para toda la familia, hay niños, padres… Es algo que se debería hacer en cada pueblo que se pueda”, añadió el ex voleibolista.

Al lugar se dan cita un promedio de entre 800 y hasta más de 2,000 ciclistas, desde profesionales que entrenan para competencias hasta familias, niños y ciclistas recreativos. Todos los entrevistados por Primera Hora coincidieron en que lo más importante que ofrece la Ruta es la seguridad.

“Creo que es excelente, es una buena idea, es un espacio seguro. Viene gente que es ciclista, que entrena para carreras profesionales, pero también pueden venir personas de manera más recreacional, niños, personas mayores… Es algo muy bueno y muy saludable”, expresó, por su parte, la ciclista Tanagra Melgarejo.

Diego Mier, de ocho años y miembro de un club de ciclismo, se encarga de levantar a su padre Osvaldo todos los domingos para aprovechar la ruta. Aunque suele entrenar en el Paseo Lineal Río Bayamón, Diego prefiere “la playa” que acompaña el recorrido matutino dominical.

Carlos Maldonado y su hija Fabiola, de apenas seis años, también aprovechan cada domingo para disfrutar y divertirse mientras se ejercitan.

“Venimos todos los domingos. Somos residentes de Levittown, salimos y vamos hasta Dorado y regresamos. Aprovechamos porque, obviamente, la ruta ofrece seguridad”, expresó Maldonado.