
Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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Vilma Medina se siente la madre más afortunada del mundo. Ya era feliz con su esposo, su hijo y dos hijas. Pero este fin de semana del Día de las Madres será inolvidable.
Su regalo de este año será ver a sus hijas como protagonistas en la serie final de la Liga de Voleibol Superior Femenino. Su hija Vilmarie Mojica, la segunda de sus tres retoños, es la acomodadora de las monarcas Pinkin de Corozal, mientras Yeimily, la menor del clan, hace la misma labor, pero con las Llaneras de Toa Baja.
“Es el mejor regalo que puedo recibir para el Día de las Madres, que las dos lleguen a la final. Ya tengo el campeonato y el subcampeonato en la casa”, expresó Medina.
“Como madre, me siento bien orgullosa del éxito de mis hijas. Que las dos hayan logrado llegar a la final es algo bien bonito para toda la familia”, añadió.
Más allá de la imagen de dos atletas profesionales exitosas que la fanaticada admira, Medina mantiene fresco en su mente el recuerdo de dos niñas excepcionales.
“De niña, Yeimily siempre fue bien independiente. Dormía sola en su cuarto. No quería dormir con papá y mamá. En cambio, Vilmarie sí quería colarse en la cama de nosotros. Vilmarie siempre fue bien voluntariosa, de carácter fuerte. A medida que pasó el tiempo, fue cambiando su personalidad… Aunque todavía es fuerte de carácter, pero no tanto como cuando era niña”, sostuvo Medina.
El tiempo ha pasado rápido desde que ambas le siguieron los pasos a su hermano mayor, Alex Mojica, en el voleibol infantil en Levittown. Ahora con las dos en la final, la pregunta para Medina se cae de la mata: ¿A qué equipo apoyará?
“Le voy a las dos”, dijo Medina. “Lo que yo trato de hacer es aplaudir lo que hacen de forma individual. No trato de estar aplaudiendo a todo el equipo, para que la fanaticada no piense que estoy apoyando a ese equipo y al otro no”.
Para Yeimily, de 19 años, no hay dilema que valga con su mamá. “No hay preferencia”, sostuvo. “El trato se nos da por igual”.
Por un tiempo, Vilmarie, quien tiene 23 años, pensó que sí había una favorita. “Cuando yo era chiquita, siempre decía que ella (Yeimily) era la preferida. Pero son cosas que se dan en ciertas etapas. Actualmente digo que las dos somos las reinas de la casa”, indicó.
Para Medina, su amor de madre es tan grande que da para apoyar a sus dos hijas en la serie de campeonato sin ningún problema. De modo que todos los años que apoyó a Corozal, cuando Vilmarie era la única de la casa que jugaba Voleibol Superior, no tendrán influencia. Tampoco influye el hecho de que la familia Mojica-Medina es de Toa Baja. Así que durante la serie final la orgullosa madre vestirá una camisa con la foto de ambas.
“Jamás me imaginé que las dos estarían en una final juntas”, afirmó. “Lo han logrado por sus propios méritos. Creo que tengo dos campeonas en casa”.

