
Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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Mucha gente me ha preguntado cómo me siento al ver a mi hermana menor, Yeimily Mojica, jugando nivel superior con las Llaneras de Toa Baja. La verdad es que me siento muy orgullosa de lo que ella está haciendo.
Yeimily siempre fue acomodadora, desde pequeñita. A diferencia mía, que fui medio, después opuesto y finalmente acomodadora. Ella creció observándome y por eso, cuando comenzó a jugar, la gente decía que éramos iguales, porque jugábamos la misma posición, llevábamos el juego muy parecido y hasta hacíamos las mismas muecas.
Al principio, cuando comenzó a jugar en el Voleibol Superior, me preocupaba mucho cuando la veía jugar. Siempre estaba pendiente para decirle qué hizo bien y qué hizo mal. Pero ya los tiempos han cambiado. Yeimily se ha labrado muy bien su propia carrera y sabe lo que tiene en sus manos. Al contrario, este año, como hay una probabilidad de que nuestros equipos se encuentren en una final, casi ni hablamos de voleibol. El primer juego que jugamos esta temporada, ella me ganó, y desde entonces, ya no le doy tantos tips como antes.
Es como darle armas a mi enemigo. Quiero que luzca bein y que haga un buen trabajo, ¡pero yo también quiero ganar!
Pero, fuera de la competencia, me siento muy contenta de que a mi hermana le vaya muy bien a nivel superior. Creo que tiene madera para ser jugadora de la Selección y mi sueño sería en algún momento ponerme el uniforme de Puerto Rico junto a mi hermana.
Y hablando de la Selección, este próximo lunes tendremos la primera reunión de la Preselección Nacional femenina mayor. Estamos muy emocionadas porque este año tenemos una agenda bien cargada de muchas competencias importantes. Así que hay mucho trabajo por delante.
Por lo pronto, quiero agradecer a todos los lectores por acompañarme en las pasadas semanas en este espacio. Me despido de ustedes agradeciendo a todos las fanáticos que me han apoyado durante todos estos años de carrera y a mi familia, que siempre ha esta conmigo y que grancias a ellos, soy quien soy. Y pendientes, que todavía hay Vilmarie Mojica para largo. ¡Hasta la próxima!

