Si hay algo en lo que muchos fanáticos de las Pinkin de Corozal estaban claros era en que el equipo que inició la temporada 2010 de la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF) no tenía el material necesario para regresar a la serie final.

El sexteto subcampeón abrió la fase regular con su núcleo de nativas relativamente intacto comparado con la edición del 2009. De igual manera, repitieron a la siempre confiable esquina estadounidense Kristee Porter, figura clave del cetro obtenido por el conjunto en el 2008.

Sin embargo, el equipo falló en encontrar tracción a lo largo del torneo. Para colmo de males, el equipo tuvo que sustituir tanto a Porter como a su segunda refuerzo, Kaitlin Sather; la primera debido a una lesión de rodilla que requirió una operación, y la segunda debido a que no cumplió con las expectativas de la gerencia.

“Hay que hablar claro: el equipo con el que comenzó Corozal no era de buena calidad. Se vería que Kristee estaba fuera de forma, y tanto Sather como Hughes (Heather) hacían muy poco”, destacó Severo Matienzo, fanático corozaleño.

Para empeorar el panorama, la opuesto regular Yamileska Yantín, se mantuvo jugando lesionada hasta las últimas semanas de la serie regular, cuando se sometió a una operación de rodilla.

“Yo creo que lo más que le causó problemas a las Pinkin fue la ausencia de Polanis (Yantín). Estamos hablando de una jugadora que produce sobre 20 puntos por partido, al igual que defensas en doble dígito. Pero más importante todavía, Polanis también es una líder natural”, opinó Evelyn Ruiz Martíne

El equipo hizo sus movimientos y trajo a Hughes y a Christal Morrison, quien fue dejada libe por las Vaqueras de Bayamón, pero la consistencia no llegó con las dos adquisiciones. Aun así, las subcampeonas batallaron y se mantuvieron entre las posiciones siete y cinco de la tabla global. No fue hasta las últimas dos semanas del torneo que, con las contrataciones de Shonda Cole y Destinee Hooker, Corozal finalmente armó un sexteto contendor a la corona que ostentan las Llaneras de Toa Baja.

Cole fue dejada en libertad por las Criollas de Caguas para hacerle espacio a Nancy Metcalf, a pesar de que la mejor anotadora del 2009 estaba promediando sobre 20 puntos por partido. De igual manera, Hooker llegó como caída del cielo; una esquina de seis pies, cinco pulgadas de imponente brinco e inteligente pegada.

La estadounidense se encontró rápidamente con la colocadora nacional Vilmarie Mojica y comenzó a producir en grande.

Con ambas estadounidenses, más la llegada mediante cambio de Vanessa Vélez, el cuadro corozaleño quedó listo para el empuje a la postemporada. En cuartos de final, Corozal apenas perdió un juego, mientras que en la semifinal B, el conjunto barrió en cuatro partidos a las Vaqueras de Bayamón para entrar a su tercera final consecutiva.

“No podemos pedir mucho más con las contrataciones de Cole y Hooker. Causaron impacto desde que entraron a jugar y finalmente sacaron el potencial de las Pinkin. Sin ellas dos, más Vanessa, no estaríamos en la final, y de eso no hay duda. Ahora estamos aquí y nos vamos a comer vivas a las Llaneras”, subrayó Natalia Hernández.

Por su parte, Héctor Lemuel Torres añadió que “Vilma se está curando tirando esas bolas a las esquinas para Shonda y Destinee. Pero, todavía tenemos unos problemas con la recepción. La serie debe ser bien luchada, igual que la final del año pasado. Pero, ¡yo voy a las mías!”.