Raymariely Santos: “Espero en Dios que volvamos”
La pandemia le ha cancelado sus últimos dos contratos, así como otros planes dentro del voleibol.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 6 años.
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La fe de la acomodadora Raymariely Santos en el voleibol es grande. Ella asegura que seguirá tirando balones, Dios mediante, pese a todo lo que le ha ocurrido a su carrera en este año de pandemia.
“Esto no solamente ha afectado a los atletas. Ha afectado el mundo entero. Tengo confianza y espero en Dios que volvamos”, asegura.
Santos regresó la semana pasada de Europa, por segunda vez en el año, al ver un torneo en el que se desempeñaba como jugadora importada ser suspendido debido a la pandemia del COVID-19.
“Esto ha sido como una pequeña tragedia”, describió sobre la experiencia en Grecia.
En Grecia, la temporada fue suspendida, hasta nuevo aviso, en noviembre. Santos tuvo la opción de quedarse o de regresar a Puerto Rico. Obviamente para ella, no hubo que pensarlo dos veces.
“Pasar Navidad en Puerto Rico es más grande que cualquier cosa”, dijo la jugadora que residía en Grecia en la turística isla de Santorini.
La primera vez que regresó de Europa fue en abril, desde Francia, en donde estaba completando la temporada 2019-20 de la liga ProA cuando la pandemia explotó en marzo.
Francia, el país, le quedó bien a ella, al menos.
“Era una pérdida grande del contrato, pero el gobierno respondió por el contrato y pagó hasta el 70 por ciento”, contó.

A su regreso a Puerto Rico, Santos no ha podido jugar tampoco porque la Liga Superior y otras circuitos como Copuvo y la Liga Puertorriqueña no han podido terminar o arrancar sus temporadas dentro de la pandemia.
Al menos, la jugadora mantiene la fe de poder terminar la temporada en Grecia, en donde el fútbol y el baloncesto continúan sus temporadas.
Mientras, Santos dijo que está tranquila porque tiene fe, a su familia en salud y con un ingreso constante como promotora de los productos de cuidado físico Monat, un trabajo que puede hacer mientras juega por el mundo.
“Desde el 2017, luego de María, me di cuenta que necesitaba una entrada adicional de dinero. Monat ha sido una oportunidad de bendición. Gracias a eso puedo tener paz”, dijo al preguntarle si consideraría colgar las tenis ante tanta dificultad para poder ganarse la vida como atleta.


